miércoles, agosto 08, 2007

Ley del Libro, por favor, por Tomás Granados Salinas


"Otro azote que aqueja a la cadena del libro es la estructural fragilidad financiera de quienes actúan en ella. Salvo los grandes grupos editoriales, que logran economías de escala o tienen acceso a recursos suficientes para aventurarse en los ámbitos más riesgosos y rentables de la edición, como los libros de texto o las obras de autores que con ingenuidad llamaríamos de éxito seguro –por cargada que esté una moneda editorial, siempre acecha la sorpresa de un fracaso en apariencia inconcebible o de un triunfo a pesar de los momios más adversos–, y salvo las pocas cadenas libreras, el grueso de las entidades que participan en este entorno está conformado por débiles y poco preparadas empresas, cuya supervivencia está asociada a la intuición del o los dueños para sortear las recurrentes tormentas macroeconómicas o las veleidades del público. La vocación por editar o vender libros no basta para desempeñarse medianamente bien en la jungla comercial. Y por si fuera poco, las debilidades empresariales se agudizan con el comprensible desdén de la banca: por un lado, la perezosa rotación de las inversiones y, por otro, el nulo valor que las entidades crediticias asignan a los ejemplares aún no vendidos –que contablemente son parte del activo de una empresa, si bien muchos libros alcanzaron su momento de mayor liquidez cuando el papel de que están hechos era apenas húmeda pasta de celulosa– impiden que muchas editoriales y librerías aspiren, ya no digamos a créditos adecuados a su naturaleza, sino a préstamos en las condiciones imperantes en el mercado."


"En el caso de los libros, no es una hipérbole decir que toda primera edición es un prototipo: un producto que sirve de sonda de su propia factibilidad. Cada libro que se publica, sea un poemario de pocas páginas o una enciclopedia en varios tomos, supone la asignación de recursos escasos y el conjunto de estas asignaciones constituye el capital que la editorial apuesta en busca de eventuales –y muy inciertos– beneficios. Por ello, podemos considerar que las decisiones editoriales se asemejan a las inversiones altamente volátiles: cada obra por publicar es de hecho un proyecto de inversión y el catálogo o fondo editorial, un portafolios de inversión. La industria del libro necesita su propia banca de segundo piso: una institución que comprenda la fisiología de la edición y la peculiar naturaleza de sus plazos, sintetizados angustiosamente en la conocida ley de Diderot, que el autor de la Encyclopédie enunció en su Carta sobre el comercio de libros: “de cada diez libros que se publican, sólo uno, y esto es mucho, produce utilidades, cuatro cubren los gastos a la larga y los cinco restantes ocasionan pérdidas”; por supuesto, aun sabiendo que sus elecciones seguirán esta distribución, el editor no puede saber con antelación qué obra caerá en cada una de las categorías. Así como hoy están germinando instituciones financieras especializadas en el desarrollo sustentable, capaces de captar fondos en los mercados de capitales para canalizarlos hacia proyectos productivos que convivan amistosamente con los ecosistemas, hemos de empecinarnos en la fundación de un Banco del Libro, que aporte resistencia financiera a proyectos audaces –por ejemplo, librerías en zonas marginadas o especializadas en temas de gran relevancia local–, aspirando a que en el plazo mediano caminen con sus propias fuerzas. "


Tomás Granados Salinas nació en la ciudad de México en 1970. Inició la carrera de matemáticas en la UNAM y terminó la de matemáticas aplicadas en el ITAM. También cursó la maestría en edición de la UdeG. Es autor de los libros de cuentos Pretextos para un velorio (Libros del Tapir, 1990) y Olvidos memorables (Montesinos, 1996), así como de la biografía El dibujante de triángulos. Euclides (Pangea, 1997). Ha sido antologado en Dispersión multitudinaria (Joaquín Mortiz, 1997), Una ciudad mejor que ésta (Tusquets, 1999) y Generación del 2000. Literatura mexicana hacia el tercer milenio (CNCA, 2000). Es socio fundador de Libraria, empresa editora del suplemento de libros Hoja por Hoja, del que fue editor entre 1997 y 2002. Dirige la colección Libros sobre Libros, con obras para los profesionales del ámbito editorial. granados_salinas@editorialdesignio.com
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