martes, marzo 27, 2007

Ladrones presumidos

Según los libreros consultados por Radar, ahora los choreos están organizados minuciosamente. Por ejemplo, con maletines o bolsos especialmente forrados con aluminio para evitar que suene el mecanismo de alarma a la salida, o con estrategias de distracción en las que intervienen varias personas. Pero estos ladrones no roban por amor al arte sino que lo hacen –como lo hacen con cualquier mercancía– por su valor de reventa.
“Debe reconocerse que un ratero vulgar no presume de serlo como un ratero de libros. Debe reconocerse que aunque los editores sean industriales en pequeño, como los fabricantes de calcetines, son tratados como si fueran figuras omnipotentes. Que aunque los escritores sean económicamente pobres diablos, en el orden simbólico se les tiene en un pedestal (en Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; Océano; pag. 126)
Todos queremos estar al nivel adecuado, incluidos los ladrones. Así nos lo explica Gabriel Zaid
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