miércoles, febrero 21, 2007

el mapa de la propiedad intelectual

El mundo de los derechos de autor no sólo es extremadamente desigual (todo es para unos pocos) sino que los negocios que genera están muy polarizados hacia un número ridículo de países. Mostrar esta afirmación es el objetivo del mapa, sacado de Wordmapper, que mostramos, construido con datos pertenecientes a 2002. En la representación cada país tiene un tamaño proporcional a lo que ingresó por derechos de propiedad intelectual. Estados Unidos captó el 53% del total. Le siguen en tamaño Japón y Reino Unido, dos países que también exhiben sus excesos bulímicos en estas materias.Seguro que hay gente que al ver este mapa se cree que refleja la originalidad, inventiva o creatividad de los habitantes de esos países obesos. Pero lo justo es decir que la gordura que ostentan sólo refleja la potencia de sus industrias culturales y de sus organismos de vigilancia para que nadie se escape sin pagar. Hasta podríamos decir, viendo hacia dónde van los flujos de capital, que alguien se está haciendo muy rico mientras privatiza cosas que son de todos y que están en la atmósfera, como el aire que respiramos.La cultura, desde el punto de vista del creador, no es otra cosa que un incansable proceso de diálogo, copia, pega, mezcla, cita, emborronado, ensayo y sampleado para, una vez terminado, volver a empezar con nuevos intercambios y parecidos comercios. Las palabras, las ideas, las imágenes son de todos y cada quien las toma de aquí y de allí para proponernos otra manera de formatearlas, ordenarlas, maquetarlas, decirlas,... Quienes se dedican a estas cosas tienen el derecho de vivir con decencia, pero es dudoso que sea defendible que tengamos el deber de hacer inmensamente ricos a los que mueven los hilos de la industria cultural, creando modas y estrellas por unos días o, cuando la cosa dura unas semanas, autenticas genialidades de la pasarela, el escaparate, la pantalla, la prensa, las ondas y ahora internet.En fin, no somos pocos los que nos preguntamos qué tendrá que ver todo esto con la cultura, una palabra que venerábamos por creerla asociada a nuevas formas de sentir, expresar o experimentar con palabras, imágenes, sonidos o formas. Pero, no importa, lo que quería era mostrar un mapa y, al mirarlo otra vez, es difícil no llegar a la conclusión de que estas leyes de propiedad intelectual son la nueva impostura (legal y "civilizatoria", como se decía en el siglo XIX) que se utiliza para seguir desviando recursos (ahora, los culturales) desde los países pobres a los ricos. Si las cosas siguen así, no sería de extrañar que la gente y los gobiernos se enfaden y reclamen, para compensar la sangría, derechos por fotografiar el Sahara, cocinar guacamole, pasear por Nepal, rezar en La Meca o tararear una bossa.
VIENE DE: TECNOCIDANOS
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