Acerca de mis lecturas | Félix Fernández

"Cuando uno tiene hijos pequeños y trabajo de tiempo completo, leer más allá del periódico o textos en internet se vuelve complicado. Las lecturas pasan a ser intermitentes y en ocasiones el libro del buró espera más de una semana para ser reabierto.Yo leía mucho más cuando era futbolista que ahora. Suena lógico pero en la realidad es todo lo contrario; el futbolista prefiere pasar más tiempo en internet, en el teléfono y con las revistas del corazón o los diarios deportivos, que con un libro. Y es que leer un libro es toda una disciplina, que en nuestros años escolares se convertía en penitencia y se relacionaba directamente con el aburrimiento.Tiene que caer en las manos, un día, el libro ideal. A partir de ese momento, en ocasiones memorable y en ocasiones intrascendente, como en mi caso, la lectura deja de ser pesada y dejamos de revisar el número de páginas que nos faltan en los libros que nos sumergen.Comencé a leer casi de manera obsesiva durante mi carrera como futbolista por dos razones: me parecían sumamente bobas las bromas entre las que se desenvolvía la convivencia dentro del plantel, así como nada interesante jugar cartas o videojuegos. Además, comencé a publicar artículos cuando me encontraba justamente a la mitad de mi carrera, aunque desde que inicié hacía notas y escribía reflexiones desordenadas cada semana. Por estas razones me refugiaba en la lectura y, de esta manera, en los largos viajes, en las tediosas concentraciones, me aislaba del resto del plantel y evitaba participar en lo que consideraba banalidades (aunque hoy tengo un concepto distinto al respecto, eso no es tema de este texto).A través de la lectura en todas esas horas de recuperación, descanso o viajes, buscaba una identificación literaria a mis intensas emociones en la cancha, al fenómeno de la publicidad, del dinero, de las nacionalidades, de las religiones, a las sensaciones en la derrota y en la victoria. Es decir, me sensibilizaba y buscaba sensibilizarme aún más con un libro que me atraía. Así se hizo mi estilo de vida dentro del futbol y, aunque considero el día de hoy exagerada aquella postura, que nada tenía que ver con falta de compañerismo o incomunicación, me sirvió para crear una imagen dentro del futbol que, sin ir más lejos, me permite escribir para este medio.Hoy leo libros por las noches, cuando ya mis hijas se han dormido, cuando mi adorable mujer también duerme y tras ver las noticias de la televisión mexicana que me hacen sentir más cerca de mi caótica ciudad de México. En el buró descansa durante el día el libro que cada noche trato de leer, al menos un poco, una vez que la casa se encuentra en calma. El buró sostiene mi lectura nocturna y junto al texto se encuentra también un plumón marcador que utilizo para subrayar, mismo que a menudo desaparece para caer en poder de alguna de mis hijas, quienes también, para nuestra alegría, comienzan a formar su propio librero"
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