martes, enero 09, 2007

Muerte y Literatura infantil....


Resulta curioso que autores dedicados a la literatura infantil o juvenil hayan tenido muertes horrendas. En este post incluyo los casos de Esopo, Hans Christian Andersen, James Barrie, Emilio Salgari y Antoine de Saint-Exupéry.Esopo fue esclavo del filósofo Janto, quien le dio la libertad admirado por su cultura y talento oratorio. El fabulista fue admitido prontamente en los círculos aristocráticos de su tiempo.


El regente Creso le confió algunas tareas diplomáticas, una de las cuales fue transportar oro que debía distribuirse entre los sacerdotes de Delfos. Esopo no entregó la carga, lo acusaron de robo y murió asesinado.Hans Christian Andersen (en la imagen), autor de "El patito feo" y "La sirenita", obtuvo en vida los mayores honores para un escritor. En 1886 fue declarado Consejero del Estado y un año después fue nombrado Ciudadano Ilustre de Odense, su ciudad natal. En 1872, a los 67 años, tuvo un accidente muy extraño: se cayó de la cama y el impacto le produjo graves lesiones. Andersen nunca pudo recuperarse del golpe y murió en 1875.


James Barrie, autor de Peter Pan, fue un personaje más que extraño. Su hermano David falleció en un accidente cuando él tenía apenas seis años. La madre, hondamente abatida, se encerró en su dormitorio sin deseos de ver a nadie, mucho menos a James. Desde entonces James experimentó varios años de abandono y relegación. En la adolescencia se le descubrió un extraño caso de enanismo, que solo le permitió alcanzar una talla de 1,47 m. Antes de morir uno de sus brazos quedó inutilizado sin causa fisiológica aparente, de modo que en sus últimos días Barrie fue una suerte de Capitán Garfio setentón y de metro y medio.


Emilio Salgari, famoso por sus novelas juveniles, tuvo un final espantoso. Antes de matarse, presa de una crisis psiquiátrica, escribió cartas que dirigió a los periódicos de Turín (“Vencido por todo tipo de desgracias, reducido a miseria a pesar del enorme trabajo, con mi mujer loca en el hospital, a la que no puedo pagar sus gastos, me quito la vida”), a sus editores (“A vosotros, que os habeis enriquecido con mi sudor manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semimiseria o algo peor, pido solo que, en compensación de las ganancias que os he proporcionado, paguéis los gastos de mi entierro”) y a sus hijos (“Soy un vencido. La locura de vuestra madre me ha partido el corazón y todas mis fuerzas”). Murió atravesándose un cuchillo en el vientre.


Antoine de Saint-Exupéry, padre del maravilloso Principito y aviador francés, salvó de morir en plena Segunda Guerra Mundial, cuando su avión fue abatido por naves enemigas. En julio de 1944 integró la misión de reconocimiento que organizaba el desembarco de los aliados en el sur de Francia. Al cabo de pocas horas de su partida los radares dejaron de ver el Lightning 38 que piloteaba. Sesenta años después, en abril de 2004, el avión de Saint-Exupéry fue hallado frente a las costas de Marsella. No tenía huellas de balas. Su cuerpo nunca fue encontrado...

VIA : LADO B
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