domingo, enero 28, 2007

EL COMELIBROS

"De este modo, en un tiempo donde la nostalgia es un negocio letrado, son esos anacronismos falsos los que justifican con más propiedad el acto de recordar: en el camino de ida y vuelta del presente al pasado, es la ficción la que se apodera de la biblioteca. Cuando pensamos en esos volúmenes, los sacamos a flote, pero también los destruimos, convirtiéndolos en espectros a la deriva que buscan un lugar en el ahora.
Recordar los libros olvidados es hablar en una lengua muerta que no nos sabíamos capaces de pronunciar, en un acto que nos confronta con bocetos de nosotros mismos, con los pedazos de universos ya desaparecidos. El recuerdo de esas literaturas que dábamos por olvidadas nos puede hundir o salvar y es, a ratos, más poderoso que el best seller de moda.Son en esos momentos epifánicos donde nos damos cuenta de que cargamos con una biblioteca hecha de fantasmas, de sombras de historias que se superponen y mezclan y que luchan por no intentar borrarse. Y no podemos despegarnos de ellos. Esos fantasmas están ahí acechando y vuelven a veces. Nos golpean para que los saquemos del abandono..."
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