martes, octubre 31, 2006

Apuntes para aprendices de editor

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Una decena de alumnos del master en edición de la Universitat Autònoma de Barcelona, que dirige el editor Enrique Murillo, recibieron el martes su bautismo con la clase inaugural que, powerpoint en ristre y entre los casos del superventas La catedral del mar, de Ildefonso Falcones, y el del Nobel Orhan Pamuk, impartió Cavallero a los aprendices de editor. Detalles que no constan en manual del oficio alguno.

- 'Best' y 'seller'. Las filminas estaban llenas de números y ratios. Cavallero habló de que dirigía a 600 personas, pero la primera ley la pronunció en favor de la literatura... sin adjetivarla. "La línea editorial, sea la que sea, ha de ser clara para ser rentable. La verdadera independencia en una editorial la proporciona el ganar dinero. Hay que acabar con eso de que si se es rentable no se puede hacer cultura". Puede decirlo: es el editor del libro más vendido este año, La catedral del mar (800.000 ejemplares), pero también de cuatro de los últimos seis Nobel: V. S. Naipaul, J. M. Coetzee, Elfriede Jelinek y Pamuk.

- 'Piedras' para la catedral. Si el libro es, hoy, una pata más de la industria del ocio, "el márketing y el diseño es, sobre todo para la saturada ficción, imprescindible", apunta. Hay que dominar, pues, el nuevo lenguaje -packaging, samplers (muestras preimpresas del libro)-, que parece milagroso. Ocurrió con que empezó siendo sólo iglesia.

Previsión de ventas desde la famosa hoja de cálculo: 10.000 ejemplares. Edición anticipada para libreros: 500. Cada libro fue entregado en una caja que simulaba una piedra de la catedral, con plano de la basílica barcelonesa y de una carta de la editora emparentándolo con Los pilares de la tierra, de Ken Follet. Los libreros pidieron 70.000 ejemplares. "Esos 60.000 de más los ganó el marketing", afirma Cavallero. Hoy se venden 25.000 semanales. Pero de estos milagros no se puede abusar: "Si se invierte más de un 6% del presupuesto del libro en marketing, eso casi nunca se recupera". Los cánones prevén una edición de lujo, con CD-ROM, para navidades, y otra ilustrada, para abril del 2007.


- Deprisa, deprisa. "Contestar un e-mail el mismo día te puede dar o quitar un Nobel". Afirma que así pescaron uno. Todo se ha acortado en el sector: la paciencia del agente, la producción, la vida en librerías... Hay que correr hasta para recoger las devoluciones. "Te evita pillarte los dedos con las reimpresiones: por cada punto porcentual de devoluciones se reduce la rentabilidad del libro en 0,7 puntos", cifra.

Y para deshacerse de autores, también hay que correr. A veces: "No vendíamos a Jelinek y justo el día antes del Nobel, la descatalogamos. La rescatamos por los pelos", admite. Y en todo esto, ¿dónde queda la literatura? "Hoy es difícil ser editor si no se controla lo financiero", desanima Cavallero. "El olfato es fantástico, pero si un día tres editores tienen un resfriado te pueden hundir la editorial". Igual no es científico, pero suena, en el mundo de la edición de hoy, muy real.
VIA: LIBROS & TECNOLOGÍA

Publidisa es una de las empresas punteras en impresión bajo demanda.


Conversación con Chema García.

¿Qué barreras o problemas os habéis encontrado con los editores tradicionales?

.¿Transparencia en los procesos?.

Google vs. Editores.Autoedición...El futuro a corto plazo.

Guiness literarios


Libro más vendido: Si excluimos obras exentas de derechos de reproducción, el libro más vendido de todos los tiempos es Guiness World Records, cuya venta ha superado los 100 millones de ejemplares.

El autor de ficción más vendido: Agatha Christie de cuyas novelas se han vendido unos 2.000 millones de ejemplares.

Ventas más rápidas de un libro de no ficción: Living History, de Hillary Clinton vendió 200.000 ejemplares el día que salió a la venta.

Mayores ganancias de un autor infantil: En 2004, J.K Rowling ganó 59,1 millones de dólares.

Autor mejor pagado: Dan Brown ganó unos 76,5 millones de dólares en 2005.

Mayores ingresos por una primera novela: Se dice que en 1999 editores británicos pagaron 2,8 millones de dólares al periodista Paul Eddy por su primera novela, Flint.

Mayor adelanto por una obra de no-ficción: El ex presidente Hill Clinton vendió los derechos mundiales de sus memorias por un adlanto de más de 10 millones de dólares.

Más veterano en publicar su primer libro: Bertha Wood publicó su primer libro el día que cumplía 100 años.

La novela más larga: Es En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, que contiene unos 9.609.000 caracteres.

Autor más traducido: En octubre de 2005, los libros de L. Ron Hubbard (EE.UU.) habían sido traducidos a 65 lenguas.

El novelista más prolífico: A José Carlos Ryoki de Alpoim Inoue (Brasil) le publicaron 1.058 novelas en 20 años.

Libro más antiguo impreso mecánicamente: La Biblia de Gutenberg, que fue impresa cerca del año 1455.

Fuente: Guiness Worlds Records 2007 (Planeta)

VIA:El blog Comunicación Cultural

sábado, octubre 28, 2006

Otra cosa.Distracciones Críticas

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El caso es que para que un libro se pueda vender ?según las ideas del mercado actuales relacionadas con el libro? hay que editar veinte, y hacer que el librero se quede al menos con una docena, aunque no los saque del almacén. Incluso hay veces que no es necesario sacarlo del propio almacén de la editorial. Basta con que el librero lo compre y luego lo devuelva sin que el libro en sí (ese objeto todo potencia) haya hecho viaje alguno. En el balance financiero, dicha obra habrá tenido un momento de gloria en el que figura como agotado, y, luego, otro donde figura en su totalidad guillotinado y contabilizado como pérdida.
Sin embargo, la necesidad de editar una buena cantidad de obras para editar una ?el caballo por el que se apuesta? no facilita las cosas a los autores de literatura, de ningún modo, porque lo literario hace algún tiempo que ha dejado de existir. Sé que no es una buena noticia, pero en cuanto a novedades, ahora más que en tiempos de Cernuda, la literatura «no tiene, cuando la tiene, sino actualidad», es decir, un tiempo nacido para ser devorado con celeridad por otra actualidad.

No se podría afirmar que no se edita; en realidad es todo lo contrario, hasta el punto de que apenas puede haber editora que edite poco. Si existe, no tarda en llegar un Grupo Editorial a comprar tan exigua producción para inmediatamente triplicarla. Una vez ocurrido esto, olvídese usted de proponerles literatura.

Ahora bien, quizás tenga usted algún argumento atractivo, aunque carezca de talento, con cayucos, recalificaciones de terrenos, un poco de baja o alta prostitución y un personaje que, además de transitar por esos mundos, tenga sus ratos eruditos en los que pergeña una teoría sobre la caída del imperio Romano o algún evangelio gnóstico, en fin algo con mucho dinamismo y que se lea como una novela. Aunque sea otra cosa. Quiero decir, que es una novela, como casi todo lo que se escribe hoy día aunque parezca tener la forma de un soneto.

Pero es otra cosa.
Coleridge dijo, hace casi dos siglos, que todo autor tiene la tarea de crear el gusto mediante el cual se le puede apreciar. Pero ahora estamos empeñados, salvo algunos irreductibles díscolos, en escribir para unos lectores cada vez más resistentes a la lectura para la que no están acostumbrados. Llegará un momento en que no habrá forma de contaminarlos con el virus de la literatura: se habrán hecho totalmente inmunes. Sin embargo, como en los viejos tiempos, hoy también hay catacumbas donde aguarda el Inédito.

Juan Malpartida

LOS RETOS DE LA TRADUCCIÓN LITERARIA



La precariedad laboral y la falta de atención por parte de lectores, editores y críticos son las quejas más frecuentes de los traductores españoles. Babelia analiza el estado de una profesión cuya importancia cultural no se corresponde todavía con su reconocimiento social.

- Homero no escribía en español de Javier Rodríguez Marcos .

- Autores con dos lenguas de Miguel Ángel Villena.

- Deseo de realidades de Justo Navarro .

- Osos polares en el Ecuador de Nora Catelli .

- Traducciones "pachinkos" y "karaokes" de Miguel Sáenz .

Vidas de papel


Jesús Gómez Gutiérrez tuvo que plantarse ante la falta de espacio en sus librerías, así que tomo la decisión de que si entraba un nuevo ejemplar, debía salir otro para hacerle sitio: “Las primeras víctimas fueron los textos de palabras y asuntos irrelevantes; cosas de periodistas que se olvidan a los dos meses, cosas de sociólogos, politicólogos, filósofos y lingüistas de inanidad parecida. Había acumulado bastante basura de ese tipo, alrededor de trescientos ejemplares, y disfruté de meses de apocalipsis, cargados de razón y de justicia, mientras el mar entregaba los muertos que tenía y la muerte y el Hades entregaban los suyos y cada uno obtenía un juicio acorde a su obra. Cuando se acabó el primer nivel de morralla y tuve que elegir el segundo, me atuve a la costumbre clásica en mis propios gustos y cargué contra la novela. Un tercio de los tres mil. Cientos de páginas que no encontraron ni buen corrector ni buen editor ni una patada a tiempo. Una ingente lista de candidatos a la expulsión que todavía me dura.” Vidas de papel.

De best-sellers y fenómenos de masas

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El lema “Talento en lugar de genio” (que implica “Oficio en lugar de audacia” y “Artesanía industrial en lugar de artistas libres”) sigue dominando y resulta especialmente notorio en la industria editorial. En ésta, la denominación best-seller ya no es suficiente para llamar la atención colectiva: existen demasiados libros que pueden llenar ese equívoco rubro y los lectores han aprendido, por la vía del desencanto, que vender millones de ejemplares o estar traducido a veinte lenguas no garantiza nada. Por tanto, la industria editorial pasa al siguiente estadio: convertir a un libro en “fenómeno de masas”. Uno de estos fenómenos fue Paulo Coelho; otro, El código Da Vinci de Dan Brown, un novelista que curiosamente saltó a la fama sin salir de la oscuridad, puesto que millones de lectores conocen el nombre del libro pero no tantos el del autor; éste siguió siendo “nadie”, a tal grado que en todas partes a su nombre se añade la leyenda “autor de El código Da Vinci”, menos un título de gloria que una explicación equivalente a “ojo, lector, aunque el nombre no te diga nada, no se trata de Nadie sino de Alguien” (ambos términos entendidos, claro está, según los define la propia industria editorial)...

A la pregunta de la reportera “¿Cuál es la fórmula para hacer un best-seller?”, el entrevistado responde: “Fórmulas mágicas no existen. Todo está basado en el esfuerzo, el día a día, la confianza en el producto, que se tengan los agentes que interactúan en el mercado. Y sobre todo la comunicación con los libreros, que a fin de cuentas harán la labor con el lector. A veces te equivocas y no se ve, y otras veces aciertas”. Con base en estas respuestas puede construirse poco a poco un mapa a escala de la industria mercantil de los fenómenos de masas: ante todo basta notar que se habla aquí de productos.La entrevistadora cuestiona: “Todo este frenético mercado comercial, ¿no opaca el sentido literario de las obras?”. Sabaté responde: “Totalmente de acuerdo. Cada vez se editan más y más libros. La cantidad de novedades semanales que hay es impresionante. Las librerías no se dan abasto con este gran volumen de producción. Entonces hoy en día o te la juegas un poco más en hacer una apuesta en firme, es decir, gastar dinero en promoción, publicidad, en los libreros, o realmente vas a dejar tu libro en una vorágine que va a ser complicado que resalte de por sí”...

Ciertos bien intencionados que quieren hablar el lenguaje industrial para criticarlo han inventado el término long-sellers: libros que permanecen más allá de las modas porque los buenos lectores los promocionan de boca en boca. Sin embargo, existe un equívoco en ese término y más bien habría que llamarlos long-givers, puesto que se trata de textos culturales (libro, película, pintura, obra de teatro...) que no “venden” nada: dan, y en el más desnudo acto de dar cumplen todos sus propósitos....

DANIEL GONZÁLEZ DUEÑAS
Confabulario

viernes, octubre 27, 2006

Hay quien lee y està enfermo de literatura


"Tampoco me entusiasma buscar un equilibrio.Hay quien lee y està enfermo de literatura.Hay quien lee moderadamente o no lee nada y no sabe que su cabeza es como un desvàn vacio.Ando por las calles de mi cuidad y las veo repletas de transeùntes con desvanes vacìos"

Enrique Vila- Matas


VIA: leocronopio

La biblioteca de Fuensanta.Adriana Villanueva

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Puedo leer tres o cuatro libros a la semana, lo que ya no encuentro es el sentido de conservarlos, para qué, para quién, por eso a menos que esté segura de que algún día regresaré a un libro en particular, y eso sólo pasa con mis autores favoritos ( Virginia Woolf, Stendal), cuando termino un libro o bien se lo regalo a un amigo que lo pueda disfrutar, o lo dono a un biblioteca, o lo vendo a una librería de ocasión.


De todas las extravagancias de Fuensanta, a mí, joven ratona de libros ya con una venerada biblioteca, la decisión de no conservar su historial de lectura me parecía la extravagancia reina. A mis tiernos veinticinco años me constaba que cualquier bibliófilo habría preferido perder un diente, o un dedo, antes que cualquiera de sus libros, inclusive los más decepcionantes.


Hoy, diecisiete años después de esa visita a la prima en Basilea, aunque sigo con la indisposición de desprenderme hasta del peor de mis libros, puedo entender a Fuensanta. Busco la historia de Apollinaire y ahí está, donde la dejé en mi última mudanza, en la sección biografías en la que ya no cabe una vida más, pero siguen entrando libros. La leí apenas la compré y recuerdo haberla disfrutado mucho, me gustaría regresar a ella, pero con tantos libros por leer, quién sabe si algún día lo haré. El hecho es que este libro maravilloso, hoy de páginas amarillentas, tenía diecisiete años sin ser abierto, y no sé si mis hijos, que hasta ahora no han mostrado gran afición a la lectura, algún día lo harán. Tiemblo al pensar que mis libros, tan queridos, tan manoseados, puedan sufrir el destino de la que debió ser la magnífica colección de libros del industrial Hans Neumann, cuyos herederos al no saber qué hacer con ella, se la vendieron al primer postor y terminó siendo rematada bajo el puente de la Fuerzas Armadas.

LEER COMPLETO EN:FICCION BREVE VENEZOLANA

jueves, octubre 26, 2006

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Las ficciones (...) se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener (...)

MARIO VARGAS LLOSA, La verdad de las mentiras

Biblioficciones

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Suceden con los libros cosas extrañísimas y paradójicas. Según las estadísticas, cada día se editan y se compran más libros y cada día se lee menos, porque los jóvenes prefieren las imágenes, pero al mismo tiempo todo el mundo está fascinado con que desde nuestros ordenadores pueda accederse a las grandes bibliotecas del planeta. Para unos el libro dejará de existir tarde o temprano tal como lo conocemos, o sea, en papel, y acabaremos leyendo en las pantallas de nuestros portátiles cualquier página que se haya escrito no importa por quién ni en qué siglo o país, mientras que otros se empeñan en lo contrario, hasta que llegue ese día, editando millones de libros que nadie leerá. La síntesis de ambas posturas la han encontrado quienes sueñan en implantar en el cerebro humano microchips con todos esos libros, que llegarían así a saberse como por ciencia infusa, sin haberlo leído, decorándonos mucho.


Cuando en los años sesenta el hombre empezó a viajar por el espacio, llegó a vaticinarse que en el año 2000 nos alimentaríamos todos como los cosmonautas, con píldoras y nutrientes liofilizados. De manera que todas esas biblioficciones a lo Julio Verne, a uno, que no tiene la menor intención de vivir ciento ochenta años, le dejan indiferente. De todos los grandes libros que se han escrito existen ejemplares en papel. La mayor parte incluso puede tenerlos cualquiera en su casa por muy poco dinero. Como decía un amigo en frase que gusta uno repetir: los libros que han cambiado nuestra vida se compran en los quioscos, si acaso no los regalan con el periódico del día. Por otro lado es cosa probadísima que ninguno de nosotros, ni siquiera los que lleguen a ciento ochenta años, vivirá lo suficiente para leer ni siquiera la mitad de lo que querría leer o releer. Amigo Mallarmé, ni la carne es triste ni ha leído uno todos los libros. Por tanto, en lo que se refiere al caso que nos ocupa, por uno pueden irse al infierno todos los ordenadores en un apagón informático universal. A la gran literatura, de la que el 99% se escribió cuando ni siquiera se había inventado la bombilla, o le sucedería absolutamente nada. Si nos privaran de las bombillas sería, en cambio, una catástrofe; ahora, sin electrónica, la biblioteca de una seguiría teniendo ese aspecto medieval y romántico de monasterio que en absoluto es incompatible con la modernidad. No podríamos decir otro tanto de los ordenadores. En veinte años ha tenido uno seis, y la información que guardaba en los primeros ya no puede trasegarla a los últimos, por haberse quedad aquéllos antiguos y obsoletos.

No sabemos si dentro de unos años inventarán el libro informático, ese que en sus bodegas podrá almacenar veinte mil volúmenes. Eso son veinte veces más de los que necesita nadie para ser culto. Decía JRJ: “Para leer mucho comprar poco”. Qué duda cabe que el ordenador nos ha facilitado a todos mucho las cosas, permitiéndonos consultar cómodamente desde casa millones de datos que antes nos llevaba días, incluso semanas, pesquisar. Ahora bien, leer, lo que se dice leer, seguirá haciéndolo uno con un libro en la mano, un viejo libro de viejo, uno de ese 99%, alguno de los que encierran en sus páginas amarillentas “el dolorido sentir” que nos importa, uno de esos libros que ni siquiera entran en las estadísticas.

El texto se publicó en la revista Magazine . Su autor, Andrés Trapiello, reflexiona sobre el futuro del libro y del cambio tecnológico al que se va a ver sometido.

VIA:El Documentalista Enredado

martes, octubre 24, 2006

Sobre blogs se dice.. protesta-post

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-Un blog es un hecho comunicacional. Es un medio y un mensaje de presencia inmediata, proyección universal y capacidad de respuesta en tiempo real. Son estructuras de textos (palabra que significa “tejido”) que intentan arropar el interés comunicacional de su autor. Conforman un mundo y una lógica interna de interrelaciones con el exterior a través de vivencias (ten una vida antes de bloguear) y con los entrecruces de su propio medio (crea embajadas con links).

-Los blogs son muchísimo más de lo que diagnostique una revista ligera de domingo. Esa cosa que sea, esas posibilidades, esas maravillas, son re-creadas y reinterpretadas a diario por cada uno de nosotros (y en comparación, pocos se han dedicado a estudiarlo). Esa visión incompleta e injusta que hiciera un medio tradicional (yo le diría, “que los defraudó″), significa un mal trago para los puristas de la materia, una aproximación errónea y momentánea entre dos mundos que deben comprenderse, y una afrenta hostil, absurda y sin sentido para los que parecen no tener más nada en la vida sino ésto que les fue “insultado”. Su vida condicionada al ecosistema red.

-Sí, sí es cierto que parte del ego sea masajeado en esta actividad. ¿Hay problema con que esa definición resulte simplista? Sí, lo hay, pero tampoco es para rehuirle al espejo. Mucho de lo que aquí se trafica, se hace por el ego (asumido por uno de los entrevistados) y la necesidad de reconocimiento, cita por la que Huguito se lavó las manos.

Sin embargo también hay otros intereses expresivos mucho más nobles como la interacción democrática que cree en la diversidad, y el ejemplo lo dan EnDiálogo, Kira Kariakin, RomRod, Iria Puyosa y tantos otros. El diálogo entre adversarios políticos que de a poco se reconocen como gente: caso de mis queridos Álex y Karelia, a quienes les brindo unos vinos en cuanto pueda. El compartir buenas nuevas en alguna fuente de interés, como los cocineros, los abogados, los diseñadores, los geeks, los militantes de los libros JorgeLetralia, Héctor y Róger. La lectura política de este presente tan rico, como lo hace JoséRoberto o Héctor Bujanda o Lemr o los liberales, los derechosos y tantas otras tendencias. Los ensayos textuales de gente con facilidad de pluma, literatos o no; recordemos que aquí, y por eso le digo plataforma horizontal, hay blog personales mejor escritos y más leídos que los de escritores consagrados, periodistas refugiados y cagatintas de oficio. Vean El País de los Equivocados, Regina Falange y a Silmariat.

En fin, compartir en público algunas cosas de la apasionante vida, eso que hacen casi todos los que aquí pululan y tienen un trocito de arepa del logo de veneblogs en el corazón. Esa narrativa de la vida misma la perdieron para siempre jamás los medios grandes, ¿se entiende?. Esto va más allá de la preocupación por la Lista Negra o el ranking de Blogalaxia.

Muchísimas cosas nos excusan para ser blogueros, muchísimas necesidades expresivas se amoldan al autor de un blog. Veo eso más rico que el ánimo de reafirmación personal e inyección de veneno en comunidades tan móviles y agitadas como esta.

LEER COMPLETO: Periodismo de paz

lunes, octubre 23, 2006

o matador de escritores

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“(...) ... só Mariella, alta funcionária da biblioteca, desconfiou dos meus crimes e dos meus assassinatos. Era tarde, porém. Quando Mariella desconfiou de mim, eu era já um assassino de escritores com duas dezenas de mortes nas costas. Matei-os, sim. Romancistas, contistas, novelistas — matei-os ao longo de dez ou quinze anos. Sem piedade, sem remorsos, sem culpa. Este por estrangulamento, aquele por envenenamento, outro pela arte de sangrar, a punhal, do modo como os encantadores de facas, ainda hoje, exercem as suas lúgubres tarefas em algumas cidades da fronteira. Matador de escritores, algoz de romancistas, verdugo de contistas, tantos nomes que agora o mundo cola ao meu próprio nome. Mariella, alta funcionária da biblioteca, até me surpreendeu certa noite, ainda com as mãos sujas de sangue, depois de mais um dos meus crimes. Era um romancista. Não era jovem, não era idoso, ia pela casa dos 57, 58 anos. O nome dele era Joel Sorenz. Dei-lhe o veneno aos poucos, a conta gotas, com exatidão, antes de sangrá-lo. A cena do crime foi o corredor entre a estante dos autores russos e a estante dos autores polacos. Joel Sorenz pedia clemência. Por vezes, ajoelhava. Por vezes, suplicava, com os olhos atônitos e as lágrimas em livre curso pelas faces rubras. De nada adiantou tal histeria. Dosei com precisão o veneno, exigi que ele lesse duas de suas páginas mais famosas enquanto ia sendo envenenado, e, depois, sangrado. E fiz que ele escrevesse, em papel por mim escolhido, o Manifesto do Esquecimento, que é como batizei o livro que, a cada morte, vou escrevendo com as palavras das vítimas...”.

FICÇÕES DE LUCAS BALDUS

domingo, octubre 22, 2006

Leyes y Libros

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Documentos sobre el precio único
"Librerías y precio fijo", artículo de Gabriel Zaid en Letras Libres (agosto de 2005)
"Confusiones sobre el mercado del libro", artículo de Gabriel Zaid en Letras Libres (junio de 2006)
" Preguntas y respuestas sobre el precio fijo ", artículo de Rafael Martínez Alés
Cómo proteger el libro. Desafíos culturales, económicos y políticos del precio fijo, libro de Markus Gerlach publicado en 2003 por la Alliance des Éditeurs Indépendants, a la que agradecemos la autorización para difundirlo aquí.
"El precio único del libro: solución frágil para un problema grave", artículo de Fabio Sá-Earp y George Kornis
"El precio fijo en Europa", artículo de Rafael Martínez Alés
"Effects of the Abandonment of the NBA" [Consecuencias del abandono del NBA], artículo de Frank Fishwick (29 de april, 1999)
"El sistema de precios fijos del libro en Alemania. Una breve visión general de la historia, las regulaciones y el efecto del sostenimiento del precio minorista", artículo de Verena Sich, abogada del departamento jurídico de la Asociación Alemana de Editores y Comerciantes de Libros
Prix du livre, mode d'emploi [Precio del libro: manual de instrucciones]
Para ver otros documentos sobre este tema, haga clic aquí.

Revista Pensar el libro
Pensar el libro nº 4Precio Fijo Agosto 2006
ver >>

Leyes del libro
Alemania: Preisbindungsgesetz Deutschland [Ley sobre la fijación de los precios de los libros; versión en español]
Argentina: Ley del Fomento del Libro y la Cultura
Colombia: Ley del Libro (PDF)
España: Ley del Libro, Real Decreto sobre precio de venta al público de libros
Francia: Loi relative au prix du livre [Ley sobre el precio del libro, también conocida como ley Lang; versión en español]

http://www.leydellibro.org.mx/

Cuadro comparativo de las Leyes del librodescargar archivo >>


ArgentinaLey del fomento del libro y la cultura Ley Nacional 25446
BrasilLei nº 10.753 de 30 de outubro de 2003
ChileFondo Nacional de Fomento del Libro y la LecturaLey 19.227
ColombiaDemocratización y fomento del libro colombiano Ley 98 de Diciembre 22 de 1993
Costa Rica Exoneración de impuestos y control de precios Ley 7874
EcuadorLey de fomento del libro Ley nº 71
El Salvador Ley del libro Decreto 808
EspañaLey del libro Ley 9 de 1975
GuatemalaLey de fomento del libro
ParaguayLey de fomento del libro Ley 24 de 1991
PerúLey del libro, de fomento de la creatividad científica y literaria y del hábito de la lectura
República Dominicana
UruguayLey del libro Ley nº 15.913
VenezuelaLey del libro

La relación que mantenemos con un libro.......

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"La imagen contundente que producen amplias extensiones de libros es particularmente emocionante; la fuerza visual de la adición de muchos lomos de distintos colores me han hecho establecer una analogía con la de un tabique, el cual al multiplicarse edifica un muro y progresivamente después una casa y, finalmente, la suma de ellas una gran ciudad. He querido, y lo he logrado por fortuna, habitar rodeado de libros; física, material y conceptualmente estoy envuelto por ellos. Son una especie de placenta que ayuda a mantener con vida a un organismo. A raíz de que recibí la invitación para escribir un texto sobre mi relación con los libros, se despertó en mí el deseo de dar respuesta a una pregunta que me parecía obvia, pero sobre la cual no tenía claridad: el impacto de los libros en mi vida cotidiana. Es como si alguien preguntase: “Oiga, ¿cuál es su relación con sus pasiones?” Desde luego, la respuesta predecible será que no se puede vivir sin ellas: justamente eso me sucede con los libros. No me había percatado de lo importantes que resultan para mí. Ellos me acompañan desde el inicio de cualquier mañana, dado que se han reproducido como conejos en el interior de mi casa y, al haberse desbordado de sus contenedores originales, hoy ocupan mesas, sillas, burós, cubiertas de muebles y, en fin, cualquier superficie que permita que su dignidad se mantenga incólume y que al mismo tiempo estén a la mano para ser consultados en cualquier momento. Los libros me acompañan físicamente, pero primero lo han hecho a través de lo que me han comunicado y enriquecido y los mantengo y conservo en parte como recuerdos de aquellos momentos en que fueron leídos o consultados: son una especie de diorama de mi vida y tanto el uno como los otros somos cómplices de conocimientos, intereses y secretos. Yo los protejo y ellos me observan. Son testigos de diferentes etapas y momentos de mi vida y, a pesar de que mi memoria y mis fobias quisieran borrarlas o modificarlas, ellos me recuerdan que ahí radicó mi interés y algunos anhelos por saber algo. Por ello, difícilmente los desprecio, a aquellos que tienen cierta edad los veo con nostalgia, y con mucha dificultad me deshago de ellos."

Mis tabiques Felipe Leal

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De niños y editores


Hoy mi hija tiró un libro al suelo. Hoy también he leído un artículo sobre libros y basura... Los editores continúan quejándose de la falta de lectores, aunque no he visto muchas iniciativas suyas a este respecto, pero siguen lanzando libros y más libros a la palestra.

Muchos de los libros que leemos, aparte de en nuestro club, no nos gustan. Algunos han venido acompañados de bombo y platillo editorial, pero no dejan poso en el lector. Leo todos los libros que lee mi hija y he encontrado en ellos ilustraciones muy hermosas... y faltas de ortografía e incoherencia en la puntuación y el estilo general.

Me dicen, y veo patente en el resultado final, que los periódicos no emplean ya correctores.
Y poniéndolo todo junto, digo yo: ¿no deberían los editores quejarse menos y editar mejor? ¿Ofrecer un libro digno, encuadernado de modo que pueda durar y corregido por correctores que conozcan su oficio y bien pagados?

Quizá es el momento de hacer restructuración en el sector editorial, que queden sólo aquellos que dan al libro la importancia que se merece, los que recuerdan que hubo tiempos en que la gente moría y mataba por un libro, por leerlo y por defenderlo.

Quizá no sea necesaria tanta cantidad, pero sí que se echa en falta la calidad, el olor y el tacto de un buen libro, que pueda ponerse en la biblioteca porque está bien escrito, se ha corregido bien y merece la pena que lo lean y compartan los que vienen después.
Mar Rodríguez
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César Aira



"Seamos sinceros: toda biblioteca, hasta la más clásica y formal, es un catálogo de rarezas y excentricidades, cuando no de casos psiquiátricos. El tiempo suele limar las aristas y normalizar, pero aun así, bien pensado, ¿qué escritor no fue un "raro"? Uno se pregunta por qué, habiendo tantísima gente que escribe, hay tan pocos escritores buenos. Creo que es porque para que alguien llegue a ser un escritor realmente bueno tienen que coincidir en él dos cualidades opuestas: tiene que ser lo más inteligente posible, para poder escribir (que no es fácil) y simultáneamente tiene que estar lo más loco posible, para que lo que escriba valga la pena. Esa conjunción de extremos se da muy pocas veces, una en un millón, y el resultado es un Kafka, o un Proust, o un Pessoa..."

César Aira (1949)

El congreso de literatura (1999). Tusquets.
fragmento

Los misterios de Rosario (1994). Emecé.
fragmento

La prueba (1992). Grupo Editor Latinoamericano
fragmento

sábado, octubre 21, 2006

buscador biónico-bibliotecario Ms. Dewey.


Todos los amantes del cine de ficción recordaran a el bibliotecario virtual ( holograma) que aparecía en el film, la maquina del tiempo.bajo la dirección de Simón Wells nieto de H.G. Wells. bueno ahora tenemos a Ms Dewey.es un buscador aunque los resultados no es lo que más resalta de su interfaz. Es la señorita Dewey. Va acompañando de gestos el proceso de búsqueda. No es un chat bot, aunque responde a ciertos estímulos, como por ejemplo si tardas en incluir una búsqueda, si haces búsquedas de resultado cero, o si realizas una búsqueda con una palabra clave determinada, es algo lenta, pero divertida.

Dato de:http://deakialli.bitacoras.com/

Paul Auster premio Príncipe de Asturias


“La narrativa, sin embargo, se halla en una esfera un tanto diferente de las demás artes. Su medio es el lenguaje, y el lenguaje es algo que compartimos con los demás, común a todos nosotros. En cuanto aprendemos a hablar, empezamos a sentir avidez por los relatos. Los que seamos capaces de rememorar nuestra infancia recordaremos el ansia con que saboreábamos el cuento que nos contaban en la cama, el momento en que nuestro padre, o nuestra madre, se sentaba en la penumbra junto a nosotros con un libro y nos leía un cuento de hadas. Los que somos padres no tendremos dificultad en evocar la embelesada atención en los ojos de nuestros hijos cuando les leíamos un cuento. ¿A qué se debe ese ferviente deseo de escuchar? Los cuentos de hadas suelen ser crueles y violentos, describen decapitaciones, canibalismo, transformaciones grotescas y encantamientos maléficos. Cualquiera pensaría que esos elementos llenarían de espanto a un crío; pero lo que el niño experimenta a través de esos cuentos es precisamente un encuentro fortuito con sus propios miedos y angustias interiores, en un entorno en el que está perfectamente a salvo y protegido. Tal es la magia de los relatos: pueden transportarnos a las profundidades del infierno, pero en realidad son inofensivos.”

El futuro del libro


El futuro del libro es electrónico. Y ya llegó. La masiva digitalización, almacenamiento y distribución de libros en la red de redes es un hecho. En sitios como el Projecto Gutenberg, Bartleby.com, o Cervantes Virtual —por nombrar apenas un puñado— hay miles y miles de libros disponibles gratis: académicos, de referencia, de literatura, de ciencia y poesía... En fin, todo lo que se encuentra en una excelente biblioteca. Es cierto que aún no ha llegado un dispositivo accesible, ameno y portátil para la lectura de los textos electrónicos. El I-pod del libro es una deuda pendiente, pero llegará. Sony acaba de lanzar un producto —el Sony Reader— que utiliza una nueva tecnología llamada E Ink que simula una página impresa casi a la perfección. Estamos cada vez más cerca al mágico e-book. No hay duda que el libro está cambiando; ya hace más de una década el académico Ivan Illich pudo declarar en En la viña del texto (Universidad de Chicago, 1993), "El libro ahora ha dejado de ser la metáfora raíz de nuestra era; ha sido reemplazado por la pantalla".

LEER MAS :HACIA UNA BIBLIOTECA UNIVERSAL

viernes, octubre 20, 2006

La patraña del gran editor

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En pleno fervor promocional del premio Planeta 2006, Màrius Serra, otro de los premiados por Planeta, en su caso con el premio Ramon Llull 2005 por su novela Farsa, se sirve de las nuevas tecnologías no sólo para publicar sus últimas creaciones, sino para buscarse la necesaria promoción para Patraña (la recién publicada versión castellana de Farsa), que Planeta sólo parece dispensar a sus premiados recientes.
Màrius Serra no es un adelantado ni tampoco una excepción. Como otros autores, sufre el progresivo deterioro de los servicios que les prestan su editores ­—que también son sus distribuidores en las grandes editoriales— y que a menudo se reducen ya a la impresión, la encuadernación y la distribución en librerías, con una labor de edición y promoción a menudo precaria; a cambio, eso sí, de embolsarse buena parte del 90 % de precio de venta al público de cada ejemplar. Y, como otros autores, Màrius ha de convertirse en su propio publisher, esto es, ha de encargarse de hacer pública su obra, de ponerla por sus propios medios en conocimiento del lector.
Hace poco tiempo, la prolífica revista Dosdoce publicó un estudio sobre las estrategias de promoción y comunicación que utilizan las editoriales españolas, quienes, según sus conclusiones, desaprovechan el potencial de las nuevas tecnologías. Vistas las actuales tendencias en la edición, sería interesante mover el foco de ese estudio y centrarlo en las estrategias promocionales que los autores se ven obligados a utilizar. Probablemente se vería que superan —y con mucho— en ingenio a los medios que tan torpe y discriminadamente emplean las grandes editoriales.
A este paso, van a ser los grandes grupos editoriales quienes aboquen a sus autores no ya sólo a la autopromoción, sino a la autopublicación. Empresas como Lulu.com, recién desembarcada en España, que permite autoeditar muy fácilmente una obra, publicarla y promocionarla en la web e imprimirla bajo demanda, «sin intermediarios entre el autor y el comprador», y por supuesto Amazon y Google Libros los acogerán con los brazos abiertos. Y el autor, que puede elegir ya qué licencias aplicar a su obra digitalmente publicada, y hacerlo con toda facilidad, sólo necesitará solicitar un número ISBN para su obra y lanzarla a la carrera comercial vía web. También los correctores, editores de mesa, redactores, traductores, diseñadores gráficos..., tan mal queridos en las editoriales, seguiremos ahí, como un servicio independiente de un editor ya innecesario, desde el momento en que deja de aportar valor al producto y servicio al autor y al lector. Porque contrariamente a lo que afirmaba José María Barandiarán en un interesante artículo sobre el panorama de la autoedición en España («La democratización de la edición tiene, no obstante, algunos inconvenientes de cara a la calidad del producto: “Los libros son peores en cuanto a la corrección del texto, por la velocidad y la facilidad a la que puede plantearse la publicación y por el hecho de que no hay detrás un editor que se preocupe de corregir el contenido”), los libros sólo son peores cuando quien los genera entiende la edición en función de su cuenta de resultados.
Lo decía hace poco José Antonio Millán, en una entrevista publicada en la revista Eroski-Consumer.es.
VIA: addenda & corrigenda

jueves, octubre 19, 2006

DATE PLACER .......LEE EN F.B.L

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Editar un libro en la Red, al alcance de todos


Ya hemos hablado de ella en anteriores oportunidades...Robert Young, fundador de la multinacional de código abierto Red Hat y uno de los ejecutivos más influyentes en el mundo de las tecnologías de la información, ha presentado su nuevo negocio por Internet, Lulu.es, que permite a los autores publicar sus propias obras con tiradas muy pequeñas.

Young explicó que esta empresa, que nació en el Estado de Carolina del Norte en el 2002, aspira a ser en el mundo editorial lo mismo que ha hecho E-bay en el de las subastas, al ofrecer herramientas a los usuarios para editar sus obras. De origen canadiense, Bob Young comenzó su carrera profesional en el mundo de los ordenadores y en el 1993 creó la empresa Red Hat para a atender las peticiones de sus clientes de poder acceder al código fuente de los programas para adaptarlos a sus necesidades, explicó Young.

Tras el éxito de Red Hat, Young decidió volver a enfrentar el reto de crear una empresa y vio la oportunidad de un nuevo negocio en la frustración de muchos autores que no logran que las editoriales publiquen sus obras por el riesgo de vender pocos ejemplares.

Bob Young explicó que las nuevas tecnologías permiten una impresión muy rápida y hacer tiradas muy pequeñas, y sólo hacían falta las herramientas informáticas para editar las obras e integrar estas posibilidades en un portal en Internet, Lulu.

Lulu permite comercializar cualquier contenido digital que se pueda guardar en un disco duro: libros, música, imágenes, vídeo, películas, programas informáticos.

Bob Young hizo hincapié en el respeto al derecho de autor y en la participación de la comunidad digital para controlarlo.

Explicó que todos los meses el portal recibe un millón de visitas y son los internautas los que avisan cuando se producen casos de piratería .

A pesar de que en España ha sido presentada este octubre, la herramienta lleva funcionando varios años en Estados Unidos. Cada semana pulibca 1.500 nuevos títulos, lo mismo que las 10 principales editoriales estadounidenses juntas, y ya llevan vendidos más de medio millón de ejemplares.

En poco tiempo en venezuela surgira una propuesta parecida.....

miércoles, octubre 18, 2006

¿Qué pasó con Agatha?


Uno de los misterios más grandes de la literatura universal, qué sucedió con Agatha Christie (1890-1976) durante 11 días de 1926, al parecer ha sido resuelto por el médico y biógrafo de la autora de novelas policiales más famosa del mundo. Andrew Norman, quién acaba de publicar 'The finished portrait' ('El retrato acabado'), una esforzada biografía sobre la escritora, dice que probablemente tuvo una crisis nerviosa y una profunda depresión, causada sobre todo por la inestabilidad que le causaba su adúltero marido Archi Christie, y ese estado le habría causado un "estado de fuga", que implica la pérdida temporal de la memoria y la adopción de una identidad distinta. Un manual médico describe así la enfermedad: "uno o más episodios de amnesia en el que la incapacidad de recordar algunos o todos los eventos pasados, y también la pérdida de identidad o la formación de una nueva identidad, ocurren cuando de repente e inesperadamente se viaja con un propósito fuera de casa".Como se sabe, el 3 de diciembre de 1926, alrededor de las 20.45 horas, Christie salió en coche de su casa en Styles (condado de Berkshire, al oeste de Londres) y su automóvil, un Morris Cowley, fue encontrado después abandonado en una cantera cerca de Guilford, al sur de la capital británica, pero sin rastro de la novelista. La policía no pudo hallar rastros de la desaparecida y se hicieron una serie de conjeturas, desde un accidente en un manantial cerca de donde se halló el auto hasta el asesinato a manos de su esposo. También se especulaba que era un plan de ella para hacer sentir culpable al marido infiel y desbaratar sus salidad furtivas. Todo Inglaterra estaba conmovida; se dice que hasta el célebre novelista Arthur Conan Doyle intentó ayudar en las pesquisas. Tras 11 días, la novelista fue encontrada en un hotel de lujo de la ciudad de Harrogate (norte de Inglaterra), sola y haciéndose llamar Teresa Neele.
VIA: MOLESKINE LITERARIO

A propósito del Nobel de Literatura.Juan José Millás


“A propósito del Nobel de Literatura, Orhan Pamuk, habrán observado ustedes que los medios no dejan de destacar su condición de turco. Todos los titulares referidos a él comienzan diciendo: «El escritor turco?» No sé si cuando lo gana un norteamericano o un portugués se insiste tanto en su origen, creo que no, de otro modo no me habría llamado la atención. Quiero decir que después de leer la noticia en distintos periódicos y escucharla en distintas emisoras de radio y televisión, me fui a la cama con la impresión de que le habían dado el premio por turco más que por escritor. Si alguien no lo remedia, acabaremos pensando que el verdadero mérito de este hombre es ser de allí. Y no digo que no sea de allí, pero lo importante es su condición de escritor. A ver si nos aclaramos. Además, el primer deber de un escritor turco es dejar de ser turco, como la primera obligación de un poeta búlgaro es dejar de ser búlgaro, y así sucesivamente. No es fácil, de acuerdo. Si a alguno le resultara imposible, le permitiríamos que fuera búlgaro, pero sólo un poco, y a la manera de Cernuda, que era un español sin ganas, un español cansado. Resulta tan absurdo ser turco con ganas como camerunés con ganas o conquense con ganas. No sé si me explico.” A trabajar.

martes, octubre 17, 2006

MI Biblioteca Particular. Espido Freire

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"Cuando el doctor que seguía desde hacía años las hebras tortuosas de mis alergias me impuso una casa vacía de libros regateé como por un mulo en un mercado, cifra a cifra, con un desinterés fingido que no engañaba ni al médico ni a mí misma. Me olvidé de cortinas y de alfombras (hay un retal simbólico, con flecos sucios, que compré en Estambul, bajo mi escritorio, más como una concesión a mis gatas, demasiado señoritas para usar un rascador de uñas convencional que como un desafío a mi alergólogo), pacté las condiciones de limpieza, me mostré simpática, ocurrente y un tanto melancólica. Saqué los libros de mi cuarto; luego ofrecí unas puertas de cristal que preservaran el color blanco de las páginas y mantuvieran los ácaros a raya. Finalmente, disminuí el número, centenar a centenar. Cuando salí de la consulta, había jurado no acumular más de 2.000 libros, y él se había comprometido a no mencionar de nuevo el tema. La lucha fue extenuante, tan fatigosa y manipuladora que las conversaciones con mi médico, desde ese día, cambiaron en tono, y en extensión. Ni él ni yo quedamos satisfechos con el pacto. Ni él ni yo pensábamos que el otro había hecho lo correcto."

Espido Freire

domingo, octubre 15, 2006

La increíble literatura Onitsha

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Durante décadas, en la ciudad nigeriana de Onitsha, se dio un fenómeno único de la literatura: el mercado de ese gran centro comercial y educativo de Africa Occidental vio proliferar una literatura popular —con imprentas, editoriales, librerías y autores— que abastecía con millones de ejemplares a un pueblo educado que atravesaba su proceso de descolonización. Hoy, aquel paraíso ha sido arrasado por la guerra y el hambre. A modo de consuelo, una biblioteca universitaria publicó online parte de aquel tesoro.

Más allá del puñado de escritores surgidos de Onitsha que lograron inscribirse en el cuerpo de la literatura africana, los autores del mercado fueron olvidados por completo tras los desastres de la guerra. Si bien el mercado volvió a levantarse, la ciudad jamás se recuperó: hoy está superpoblada y controlada por líderes de pandillas, mafiosos varios y señores de la guerra que se disputan un territorio casi sin transporte urbano y con rutas en estado calamitoso. Desde los años ’70 que no se recopila la literatura de Onitsha en un volumen, pocas universidades (y casi todas norteamericanas) conservan colecciones y los textos casi pertenecían a la leyenda, buscados y deseados por antropólogos e historiadores. Pero ahora la Biblioteca de la Universidad de Kansas digitalizó y publicó por primera vez, y para el público más amplio posible, la totalidad de su archivo de literatura de Onitsha, con los panfletos y libros escaneados, listos para ser impresos, en formato PDF, con tapas e ilustraciones originales –y con permiso para ser bajados–. (La dirección es http://onitsha.diglib.ku.edu/index.htm.) Allí hay manuales sobre cómo escribir una buena carta para pedir la mano de una chica (“Nunca hay que ostentar si se tiene dinero o propiedades; eso debe investigarlo la pretendida”), obras de teatro románticas ilustradas con personajes blancos (herencia colonial) pero pensadas para actores negros y hasta codificaciones extensas de usos y costumbres del pueblo ibo. El redescubrimiento y la aparición virtual de la hasta ahora desaparecida (o elusiva) literatura de Onitsha no sólo proviene de los claustros: en la intensa ciudad que la vio nacer, existe una incipiente industria de cine de bajo presupuesto –Nigeria se caracteriza por su precaria pero voluminosa producción cinematográfica– cuyos guiones se basan en aquellos panfletos, especialmente en los pulp o policiales, que de alguna manera anticipaban estos nuevos años violentos.

viernes, octubre 13, 2006

Para qué sirve leer

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"Leer ficciones sirve para dilatarse, para ensancharse, para darnos experiencias que jamás tendremos, para ampliar nuestra vida y para hacernos creer que esa existencia efímera que es la nuestra se prolonga vicariamente y a cada instante en otros individuos y en otras situaciones. Leer sirve para frenar la muerte y para contener el miedo, esas insidiosas amenazas que están siempre presentes. Quien ha leído, quien ha frecuentado novelas y vidas, narraciones y avatares de otros, ha conseguido burlar esa existencia breve que el azar le da, porque un minuto de su vida es varios y distantes, multiplicados y distintos.

Ha dialogado con muertos y con vivos, con seres reales y con caracteres imaginados, ha conversado con contemporáneos y con antepasados, sin que barreras temporales ni espaciales le detengan.

Quien ha leído ha emprendido viajes para los que no hay fronteras ni nacionalidad ni lenguas, visitando un mundo posible que es más ancho y más secreto que el que le rodea efectivamente, porque ese mundo de ficción es populoso y alberga todos los mundos y quimeras que lo preceden.

Cuando un escritor inventa un espacio de ficción para nosotros incorpora consciente o inconscientemente todas las narraciones que la humanidad se ha dado y en sus páginas resuenan todas las voces de héroes y villanos que nacieron en la imaginación copiosa de otros autores...

...leer tiene otros pagos y otros beneficios y nos procura otras satisfacciones. Como sabemos desde antiguo, leer sirve para narcotizarse sin efectos secundarios, evitando, por ejemplo, una realidad que nos niega o que nos hostiga o que amenaza con dañarnos. Quien se ha entregado con fruición y con exceso al deleite de las ficciones no añora el mundo exterior, no envidia la aventura real que acelera el pulso y el riesgo cierto que lo lleva al borde de la muerte, ahíto como está de experiencias, de paraísos artificiales y de infiernos virtuales. Leer, en efecto, sirve para recorrer un espacio potencial, abundantemente poblado por tipos odiosos y por personajes entrañables, por monstruos y por ángeles o, mejor, por ángeles en los que anidan monstruos y por bestias en cuyo interior es probable que se albergue un ser bondadoso."

JUSTO SERNA -
no es nuevo pero siempre grato en recordar para que nos sirve la lectura

jueves, octubre 12, 2006

El peligro de releer

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El peligro que corremos con las relecturas de las novelas que nos gustaron es que puedes llevarte una decepción, porque lo que tu memoria recuerda es la novela rodeada del ambiente personal en que la leíste y no la novela en sí. Pero probablemente acercarse a la relectura es a la larga un acierto. Que ya situados en otro ambiente, en otro año, en otra semana conectas con la historia de otra forma y encuentras otros matices de los que quizás ni siquiera te diste cuenta de que existían. Tengo novelas como tesoros guardados en la memoria por la época en que las leí, por el ambiente personal que las encerraba, que las ha hecho mágicas y me da pavor coger el libro de nuevo y destrozar el recuerdo. Por eso poseo novelas intocables, guardadas en la memoria y en la biblioteca de mi casa como tesoros, sé que no las leeré nunca más, por no destrozar un sueño, un tiempo feliz.

Pero existen en mi biblioteca otros libros fuertes, seguros de sí mismos, que aguantan batallas, ambientes distintos, diferentes edades, emociones dispares y resisten al borde de ese precipicio en el que puede convertirse una relectura. No sabía que lo que guardábamos en la cabeza es la memoria del momento en que leímos ese libro, esa novela, esos poemas, me hizo percatarme de ello el efecto que producía en mí la práctica del verbo releer. Pensé, ¡cuidado!, puedo destrozar tesoros, arrancar nostalgias y borrar paraísos. Y me dedico a releer con sigilo, astucia y vigilancia ya que no quiero borrar de mi memoria ciertos recuerdos, no quiero borrar de mi memoria el sabor que me produjo leer una novela en un preciso momento que se convirtió en precioso. Así que no quiero borrar los sabores de algunas novelas. Pero otros libros como he dicho resisten el paso de los años y de las vivencias y aguantan estoicamente entre mis manos, mis nuevos descubrimientos y sé que ellos saben que yo sé que los dejaré en una balda de la biblioteca, en la dulce espera, para estar disponibles tal vez el año que viene, para volverlos a releer y así un montón de veces más. Libros que soportan el reencuentro. Novelas que aportan más momentos de placer a la memoria.

Poemas que no me canso de repetir en mi cabeza como letanías que se agarran a la vida, olvidando el tiempo. Párrafos que puedo leer con los ojos cerrados y que resuenan en mi cabeza con aire de confianza de viejos amigos. Estamos otra vez juntos. No me resisto a ir cruzando las semanas de mi vida sin encontrarme de nuevo con Las flores del mal, de Baudelaire, o El Principito, de Saint-Exupéry, o La identidad, de Kundera, o El libro de las ilusiones, de Auster, o Crónica de una muerte anunciada, de García Marquez, o La familia de Pascual Duarte, de Cela, o Cuerpos sucesivos, de Vicent, o El lápiz del carpintero, de Rivas, o Dos mujeres en Praga, de Millás, o La reina de la nieves, de Martín Gaite, o Malena es un nombre de tango, de Grandes, o El valle de las gigantas, de Martín Garzo, o El amante, de Duras, o Cielos de Barro, de Chacón, o…
Pero lo mejor de todo es que cada día encuentro otras nuevas novelas que ya sé que el año que viene serán por primera vez releídas, sin miedo de romper nada, con las ganas de las primeras veces y del reencuentro. Lo mejor de todo, al final de todo, se abren más posibilidades con la relectura o la lectura.

María Aixa Sanz

BIBLIOTECAS PRIVADAS: instinto de posesión

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Enfrentarse a querer escribir sobre las bibliotecas privadas es tener que enfrentarse a un brutal instinto de posesión ó dominio que abarca todos los ámbitos: desde un territorio personal para uso y disfrute, a una hacienda de pertenencias intocables por terceros. En todos ellos es donde campa a su aire el amante de los libros, él cual es capaz de todo por éstos. Se dice que cada biblioteca privada es la autobiografía de su dueño.

Nuestra biblioteca privada se convierte en un espacio que es capaz de contar toda nuestra vida. Nuestro pasado está encerrado en cada uno de los libros que hemos leído y que no, guardados en los estantes de nuestra biblioteca particular.
Sabe el amante de los libros que cuando uno se acerca a la biblioteca y coge al azar un libro, rápidamente, visualiza el momento en que lo leyó, hasta incluso recupera las sensaciones y el estado de ánimo que tuvo entonces, en aquella época.

Alguien al observar la biblioteca de otro se puede hacer a la idea de qué tipo de persona es, con la que está tratando. Quién; amante de los libros, al entrar en una vivienda no ha buscado libros por algún lugar y al no encontrarlos ha sentido lástima por su dueño. Y quién, amante de los libros, no le ha ocurrido que al entrar en una casa y encontrarse con una gran biblioteca le ha despertado ese instinto tan bajo que es la envidia.

Uno crea su propia biblioteca en edad temprana cuando comprende que quiere poseer las lecturas, que necesita estar cerca de sus libros, lo cual le da una tranquilidad enorme. Es en ese instante cuando nace el instinto de posesión extremo y ansioso en que se convierte fundar e ir ampliando una biblioteca propia.
Al final uno es lo que lee.

Leer un libro es establecer una relación con él, tal vez por eso, sea tan difícil cortar la relación, romper el vínculo y no verlo más. Es más sereno saber que lo tenemos al lado y a mano. Para entablar de nuevo y cuando uno quiera una conversación muda con él, en la que intervienen todos los sentidos. No hay ninguna felicidad mayor para los amantes de los libros que abrir una caja llena de ellos (“…su cara refleja la misma ilusión de cuando está a punto de abrir una caja de libros que todavía no ha acariciado. La misma ilusión, el mismo entusiasmo, la misma felicidad…”), acariciarlos, recorrerlos con la vista, observar la ilustración de la portada, contemplar el tipo de letra, leer las primeras líneas de la primera página y colocarlos en la balda adecuada de nuestra biblioteca privada.

Se sabe de siempre, es conocido por todos los amantes de los libros, que cuando se presta un libro nunca lo volvemos a ver. Nunca nos es devuelto. Y lo que es peor, es que el título y el color de libro toda la vida lo recordamos con claridad, no desaparece de la mente, así como recordamos a quién lo prestamos, cuándo fue la última vez que estuvo en nuestras manos y cuándo lo leímos. Por ello todos los amantes de los libros son reacios al préstamo.

Además nuestros libros tienen huellas que no son otras que las que nosotros dejamos: una frase subrayada, una anotación en el margen, una mancha de carmín, una página con la punta doblada…, también somos capaces de añadirles una huella más. Una de notable e intemporal: un ex libris1. Con nuestros apellidos, por ejemplo, para que en el año 2.365 todos sepan que una vez nos perteneció.

Otro capricho del amante de libros es querer adquirir todos los formatos en que aparece un título: en cartoné, en rústica, en ilustraciones, de bolsillo…, o querer tener un ejemplar firmado, o una edición príncipe.

Nuestro tesoro es nuestra biblioteca y dormimos tranquilos si sabemos que cada libro está en su sitio, en su lugar, en su anaquel. Poseer libros es como poseer infinidad de mundos, infinidad de historias, infinidad de vidas que se volvieron reales en el momento en que fueron leídas por nosotros y forman parte de la nuestra persona.

Sin duda es éste, el único motivo, por el cual atesoramos libros para que no nos sea robada parte de nuestra vida, para que si olvidamos, ellos estén para recordarnos olores, emociones… ¿Quién es capaz conscientemente de desprenderse de parte de su vida? La vida tiene que ser arrebatada en un sólo momento por otro que no sea uno mismo. Nosotros no podemos desprendernos de nuestros libros que son órganos vitales y adicionales a los de nuestro cuerpo.

Ser amante de los libros aboca a tener una biblioteca privada por la que uno vive, siente, padece y es capaz de realizar extrañas cosas, cómo de reconocernos en este mismo texto. Quien se considere amante de los libros y esté libre de culpa que tire la primera piedra.

NOTA:1 ex libris: (voz lat.) m. Etiqueta o sello grabado que se estampa en el reverso de la tapa de los libros, en la cual consta el nombre del dueño o el de la biblioteca a la que el libro en cuestión pertenece: ha encargado un ex libris con su rúbrica. u No varía en pl.

María Aixa Sanz (Alcalà de Xivert, 1973). Escritora. Diplomada en Ciencias Empresariales por la Universidad Jaume I de Castellón.Colaboradora fija con artículos sobre literatura en el periódico Etcétera, de Zaragoza, desde el año 2001, distribuido por España, México, Argentina, Chile y Perú, y en las revistas: Dosdoce, Nemeton, Mainhardt, Almiar - Margen Cero, Literaturas.com y Palabras Diversas

Universal inundación de libros


Habiendo una mañana discurrido entre mí del número grande de los libros, y de lo que va creciendo, así por el atrevimiento de los que escriben, como por la facilidad de la imprenta, de que se ha hecho trato y mercancía, estudiando los hombres para escribir y escribiendo para granjear ['obtener beneficio'] con sus escritos, me venció el sueño, y luego el sentido interior descubrió las imágines de aquellas cosas en que despierto discurría. Halléme delante de un hermoso Templo [...]. A la puerta se descargaban infinitas acémilas de libros que de todo el mundo se venía a ofrecer a aquel Templo. Recibían esta ofrenda muchos sacerdotes ancianos, los cuales con riguroso examen solamente admitían los libros que con propia invención y arte estaban perfectamente acabados y que tenían verdaderos padres ['eran originales de sus autores'], y a los demás arrojaban en unas simas profundas y obscuras.

¡Quién pudiera disponer de un buen puñado de estos "sacerdotes ancianos", que nos guiaran entre los muchos libros aparecidos cada año (más los 325.000 que vienen del pasado)! Porque hoy las "simas profundas y obscuras" no acogen a los libros imperfectos y a los que no son originales, sino a los que no tienen detrás una fuerte organización comercial que los impongan en las mesas de novedades de las librerías...

VIA:José Antonio Millán

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