miércoles, mayo 31, 2006

Doce razones para la muerte de las librerías.

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Doce razones para la muerte de las librerías es un texto quizás demasiado apocalíptico, pero sin duda interesante; su autor, Vince McCaffrey, era dueño de una librería en Estados Unidos que tuvo que cerrar; ahí van un par de motivos: “Los compradores de libros: esos que desean la comodidad y el descuento de las grandes superficies, mucho más que lo bien hecho, lo polvoriento o lo único; los que compran libros por el precio en lugar de por el contenido y prefieren el brillo de la fama al matiz de lo bueno. Esos que han creado un mercado masivo para la vulgaridad, lo chillón y lo resplandeciente. [...] Los críticos, por promover lo que ya ha sido publicitado, por encomiar con exageración a los ya consagrados con el objeto de llamar la atención sobre sí mismos, por hablar con autoridad eclesiástica de lo desconocido… y todo esto para que se les pague por palabra.”

Los editores que promocionan sus productos con las mismas técnicas usadas para el jabón de lavar o los cereales del desayuno, apuntando a la demografía en lugar de dirigiéndose a personas, buscando los beneficios inmediatos en lugar de considerar el futuro de la industria, ignorantes del arte de la tipografía, del oficio de la encuadernación, de las necesidades y leyes de la revisión, todo ello para hacer un producto adocenado de goma y tintas brillantes. Por ser ajenos a los 500 años de tradición, consiguiendo un resultado devastador.

Los compradores de libros: esos que desean la comodidad y el descuento de las grandes superficies, mucho más que lo bien hecho, lo polvoriento o lo único; los que compran libros por el precio en lugar de por el contenido y prefieren el brillo de la fama al matiz de lo bueno. Esos que han creado un mercado masivo para la vulgaridad, lo chillón y lo resplandeciente.

Los escritores que venden su alma a cambio de la publicación, los que escriben lo que ya se está escribiendo o eligen lo novedoso por el simple hecho de su novedad, que optan por alimentar las exigencias de los editores en lugar de hacer su trabajo hasta alcanzar la máxima calidad, los que ponen el estilo por encima de la sustancia, y los que carecen tanto de sustancia como de estilo… y aburren tanto a sus lectores que lo empujan en brazos de la televisión.

Los libreros que alimentan la demanda artificial creada por los departamentos de márketing con vistas a las ganancias rápidas; los que aceptan que los editores los traten como ciudadanos de segunda clase en la República del Libro; los que sólo recomiendan lo que está de moda en lugar de desarrollar el interés a largo plazo del lector… porque han contribuido a promover la falta de calidad en los contenidos y la muerte de la excelencia del libro.

El público, el que no lee libros, el que no encuentra el momento; esos que viven a la luz temblorosa del televisor y serán los primeros en anunciar apocalípticamente el fin de la civilización… porque no han sido responsables de sus actos.


VIA:http://librodenotas.com
VIA:http://convalor.blogia.com/2006/053005-doce-motivos.php

Salud libresca

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Manejo de los libros
Martha Romero

"Lograr el buen almacenamiento de los libros puede representar un problema porque dependerá del espacio destinado para ello y de los recursos disponibles para adquirir libreros a nuestro gusto y conveniencia. Pero el manejo correcto de las colecciones no depende de estos factores, es únicamente cuestión de conciencia y actitud.
Evite utilizar los libros como elementos de apoyo para la escritura. Si el libro es suyo y necesita subrayar alguna cita, procure hacerlo con lápiz. Si se utilizan papeles engomados para notas, deben retirarse al poco tiempo, pues de lo contrario dejarán residuos de adhesivo sobre las páginas, el cual actuará como trampa de polvo y causa de oxidación de las fibras del papel.
Si se hace necesario señalar la página en la que interrumpió la lectura, hágalo con un separador de libros o un papel, es decir, un objeto plano, porque el colocar el dedo, los anteojos, una cuchara o cualquier otra cosa, así como dejar el libro abierto boca abajo, propicia el rompimiento de los hilos y el adhesivo que mantienen unidas las hojas. Si puede evitarlo, no doble la esquina de la hoja en donde retomará su lectura pues esta acción debilita las fibras en esta zona.
La incorporación de elementos metálicos —como grapas y clips— puede causar deformaciones en las hojas además de dejar residuos de óxido. El uso de cintas adhesivas soluciona un problema de desprendimiento o rasgaduras en el momento; pero mientras estas cintas envejecen van causando oxidación en el papel, debilitamiento en las fibras, decoloración y manchas que van migrando hacia las hojas vecinas, además de los residuos pegajosos que, una vez más, son trampa de polvo. Si las rasgaduras no son grandes y no representan un peligro de pérdida mueva la hoja con cuidado para evitar un daño mayor, si el caso es severo es mejor recurrir a un profesional.
En conclusión, el cuidado de los libros no requiere procesos elaborados, es sólo una mezcla de sentido común y cariño por un objeto que nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia como raza humana. Si alguna de las piezas que conforman su colección muestra alguna afección mayor no dude en consultar a un especialista; recuerde que una intervención realizada por manos inexpertas puede ocasionar daños irreparables"....

VIA: HOJA POR HOJA

Martha Romero, restauradora de libros, es profesora de la Escuela Nacional de Conservación y Restauración Manuel del Castillo Negrete del inah

martes, mayo 30, 2006

MACHO QUE SE RESPETA LEE



Datos de todas las encuestas de hábitos de lectura: leen más mujeres que hombres, aunque éstos dedican más tiempo a la lectura. Sólo a partir de los 65 años encontramos un porcentaje más elevado de lectores masculinos, mientras que entre los más jóvenes, el índice de lectura es mayor entre las mujeres (74%) que entre los hombres (65%). El nivel de estudios es determinante, pero a igualdad de estudios, siempre hay más mujeres lectoras que hombres.

SE HOMBRE Y.......LEE



En la adolescencia...
las mujeres leen significativamente más que los hombres. Las diferencias en hábitos lectores entre varones y mujeres están muy marcadas: así, el 44% de las chicas son lectoras frecuentes mientras que sólo lo son el 27% de los chicos de esta edad.

lunes, mayo 29, 2006

LEED, LEED, MALDITOS

LOS RECURSOS PARA ESCRITORES...



Cómo ganar concursos Literarios [+ DOSSIER Especial]
Entrevista a Care Santos
Dónde encontrar ideas para tus historias
· Chuck Palahniuk, por Tony Domenech
· Cómo escribir finales redondos
· Conseguir lectores fieles [+ Reporte Especial ]
· Los problemas de la primera persona
· Entrevista a Gemma Lienas
· Entrevista a Jaume Ribera
· El espacio del escritor
· Qué es un FEED y cómo puede ayudarte.
· Antes de corregir
· Como ser un negro. Escritores fantasmas.
· Evitar el rechazo editorial
· Los 7 errores de los escritores
· Los elementos cruciales de una historia
· Para qué sirven los Agentes Literarios [+ Reporte Especial]
· El rumbo de tu historia y la continuidad
· Aumenta tu producción literaria
· Para continuar siendo escritores
· Dominar las secuencias de acción en la novela
· Creando personajes memorables
· Escribir un buen relato
· La lección del Maestro Elmore Leonard
· Protege tus manuscritos
· Diseña el argumento de una novela
· Las 100 preguntas de los personajes [+ Descargado]
· A tener en cuenta para corregir textos
· Escribir un email a las editoriales
· Motivación para escritores_01
· Entrevista a Katherine Neville, de "El Ocho"
· Dónde registrar tu obra en España
· Entrevista a Rosa Montero
· Porqué escribir Literatura Infantil y Juvenil
· Motivación para escritores_02
· Cómo Escribir cuando no se tiene tiempo
· Las relaciones entre escritores y editores
· Encontrar tu propia voz
· Cómo escribir una novela en un mes
· Motivación para escritores_03
· Aumentando las expectativas
· Promocionar tu obra a través de la web (1)

domingo, mayo 28, 2006

Lo bueno y lo que vende


¿Por qué aún está tan extendido en literatura el tópico (podríamos llamarlo contratópico) según el cual lo verdaderamente bueno no vende y queda reservado para el disfrute de unas minorías selectísimas (lo que nos llevaría tangencialmente a otro tópico aún más tonto según el cual leer nos hace más cultos, diferenciándonos así de la plebe lectobestsellera)? ¿Se ha de entender, siguiendo este cliché (yo es que digo «cliché», no «clisé»), que Coetzee, McEwan, Marías, Auster o Márai no han de merecer la atención del «lector culto» pues venden una suma considerable de ejemplares? ¿O que un autor ha de ser un «clásico moderno» pues sólo lo hemos leído yo y mi panda de «nosotros-sí-que-entendemos-del-rollo»? ¿No es esto una muestra más del papanatismo en el que suelen caer aquellos que hacen de la literatura un territorio vedado? A fin de cuentas, ¿no da la sensación de que hay personas que están todo el día lamentándose porque nadie lee (pongamos por caso) a Benet, pero a los que en lo más íntimo les jodería que una novela como Volverás a Región se convirtiera en un bestseller? Si algo les gusta, ¿no sería mejor difundirlo que resguardarlo?
Por: Braulio
http://paginasenfrentadas.bitacoras.com/

¿Qué fue de los best sellers de antaño?


Superventas
MARCELO SOMARRIVA

"Un best seller, aunque la Real Academia advierta que debe decirse "superventas", es un libro extremadamente popular, que se vende mucho. Sin embargo el término suele usarse de manera peyorativa, no sólo aludiendo a un criterio cuantitativo sino que haciendo un juicio cualitativo o estético de la obra. Entonces un best seller pasa a ser el libro que todo el mundo lee pero que usted no debe o debería leer si se tiene un mínimo de respeto. Sin embargo, la popularidad de los libros ha sido siempre un asunto misterioso y el exceso de ésta no debiera necesariamente ser un indicio de mala calidad. A lo largo del tiempo y las épocas ha habido "superventas" de la más diversa especie. Así por ejemplo, en la Edad Media, "El libro de las maravillas", del viajero mentiroso John Mandeville, llegó a servir como un medio de intercambio para los comerciantes de algunas ferias, y a finales del siglo XVIII, los libros "La narración del viaje alrededor del mundo", de Lord Anson, y "Las penas del joven Werther", de Goethe, fueron verdaderos fenómenos de venta en toda Europa. Hoy nadie se atrevería a descartar estos títulos como lecturas desechables. Los autores por lo general escriben para ser leídos y sus editores siempre han querido vender el máximo de libros posible. El asunto pareciera ser un problema de mantener las proporciones y equilibrios para que el libro no termine convertido en un producto industrial como las salchichas y el autor y su trabajo no desaparezcan detrás de una maquinaria de producción y promoción masiva para arrasar con todo el mercado. La lista de los libros que han hecho época es larga y en muchas ocasiones efímera. Hoy nadie lee a muchas de las estrellas de antaño. Pero, así como hay libros que sólo duran un verano, como los llamados "instant books", existen otros de combustión más lenta, "slow sellers" los llaman -bastante mejores que los fatídicos "none sellers"- y los "long sellers" que logran mantener su lugar a pesar del paso del tiempo, las modas y la arremetida cada vez más estridente de "las novedades del año". Finalmente es el lector quien tiene la última palabra y puede hacer lo que quiera con el libro. Como escribió Enzensberger, puede hojearlo, saltarse páginas, leerlo del revés, reelaborarlo, mejorarlo, sacar conclusiones que el libro jamás propuso, alegrarse y enojarse con él.Por último si quiere puede dejarlo tirado en cualquier rincón. Así, más allá de cualquier sutileza y tecnicismo, una buena definición del best seller puede ser la del libro que muchas veces se encuentra en las casas de veraneo en la playa, con olor a azumagado y mucha arena entre sus páginas".

Superventas en:EL MERCURIO

sábado, mayo 27, 2006













«Los defensores del libro deberían ser más arrogantes, exhibir más seguridad, presentarlo como algo envidiable que no está al alcance de cualquiera (si económica, pero no intelectualmente), y hasta atreverse a compadecer a quienes no los frecuentan, pobres y disminuidos diablos. Nada atrae tanto como lo que se muestra indiferente y aun desdeñoso, se hace de rogar, se pone difícil. No sé, tal vez esto tampoco sirva, pero, vistos los efectos de la actitud contraria, de la pedigüeña, tristona, resentida y sórdida, es al menos una idea. Aunque sea antigua.»

Javier Marías

Il dolce far niente


Isabella Giardinetti

"Hay libros que dejan una huella en los ojos del que lee. Cuando leí “Solitario de amor”, de Cristina Peri Rossi, o “Las horas”, de Michael Cunningham, el pequeño mundo de mis ojos se partió en varios pedazos, porque leer es disgregarse, someter al ego a una mutilación beneficiosa. Después, el libro queda en un jardín, debajo de la reposera, y vuelve a su condición de libro, donde cada hoja aplaude a medida que el viento lo lee.
Aquí hay palabras, qué más podría haber. Quisiera construir una imagen y sólo tengo a mano este triste abecedario, es por esto que pinto mi cuerpo. ¿De qué color quieren las piernas? ¿Azul índigo o amarillo pato? Les doy un brochazo de verde que es mi color favorito. Las rodillas tienen pestañas y cejas y una boca que ríe, los pezones, en cambio, se erectan rápidamente ante el contacto de la pintura; es por esto que dibujo amables caracoles con sus cachos a la luna y así rompo la infancia que hartos lunares me ha dejado. Renazco en mis nuevos colores y mis nuevas huellas blanquecinas van en líneas verticales del pie a la cabeza, pasando por el pubis fantasmado."

viernes, mayo 26, 2006

¿Cuál fue el último gran libro que viste?



La página de Alberto Fuguet

"¿De qué estamos hablando cuando hablamos de literatura? ¿Estamos todos hablando de lo mismo? ¿De novelas y cuentos y poesía? ¿De libros impresos en papel? ¿O de blogs? ¿O de cine y seriales tipo "Six Feet Under" o "The West Wing" o "The Sopranos"? ¿Se pueden comparar? ¿Por qué, de pronto, se está hablando más de cine que de libros en sitios que no son de cine o de espectáculos? ¿Por qué el exitazo y la polémica en torno a "El Código Da Vinci" alcanzan ribetes histéricos sólo en el momento cuando el folletín de intrigas se transforma en imágenes?"

"Un amigo me dice que quizás faltan libros. No hay suficientes libros buenos o no se están escribiendo todos los libros que necesitamos. Me dice que ahora se lee menos porque, entre otras cosas, se está escribiendo peor. Esto es cuestionable, pero te hace pensar. Quizás lo impactante es lo poco que importa la literatura, a no ser que el autor pueda ser atacado y o elogiado. Importa la polémica mediática, no la estética. Lo triste es que se debate menos y ahí es donde entra - de nuevo- el cine o, al menos, algo ligado a ese mundo: el espectáculo."

LEER MAS EN: REVISTA DE LIBROS

jueves, mayo 25, 2006

Precio fijo - Precio único



Se acaba de aprobar en México una nueva Ley del Libro que aprueba el precio fijo.
Aún existiendo una postura claramente mayoritaria en el sector tanto allí, parece, como aquí de defensa del mismo, mejor único que fijo porque el precio es variable en el tiempo y, en todo caso en un momento temporal es único, conviene no perder de vista algunos interrogantes que se plantean y que no convendría esconder.´
Leo ayer lo siguiente:
¿No fueron acaso quienes promulgan como panacea el precio fijo quienes crearon el problema al crear un mercado secundario del libro en los canales no tradicionales? (Vía Roger)
En la encuesta sobre edición independiente que, poco a poco y en ratos libres vamos corrigiendo y ordenando se preguntaba tanto a editores como expertos su postura y opinión. En porcentajes aproximados un 15 % tanto de editores como de expertos no son partidarios del precio único y, entre otros argumentos se señalaba el siguiente: "El precio fijo beneficia sobre todo a las grandes editoriales que están presentes en todos los segmentos de venta".
Los niveles de concentración de mercado en Francia, defensor clave del precio fijo que Schiffrin nos refresca en su último libro y que comentaremos en breve nos deben hacer ver, y lo digo desde una postura de defensa del sistema de precio único que no es oro todo lo que reluce o, mejor dicho, que hay una serie de trampas internas que impiden que los efectos que realmente pretende el precio único se consigan de verdad.
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Nueva ley del libro, precio único y excepciones
Un dato muy preocupante. De la inelasticidad a la elasticidad negativa (1.38) con respecto al precio de venta. Todo por medio de un estudio de campo. El viejo mito de la inelasticidad del precio en los libros se viene abajo, lo cual significa que debemos cambiar las estrategias de precios. Otro dato preocupante, el salario promedio de los trabajadores del medio librero apenas es 50% superior al salario mínimo. El gerente de una librería, gana, en promedio, $6,000.00 (seis mil pesos). Y en las distribuidoras la situación es menos halaguëña.Nadie quiere hablar, por lo mismo, de la corrupción. Nadie.Para el gozo general, poco valorado. Se define por vez primera a nivel legal lo que significa la cadena productiva del libro, las biblitecas escolares y de aula y, lo más importante, se establece la obligación del estado por fomentar la lectura. Antes de la ley no había obligación alguna.Quizáse logre algún acuerdo de sugerir una baja entre el 15 y el 20 por ciento del precio de todos los libros a la entrada en vigor no tanto de la ley como de su reglamento. De este modo quedará claro que quienes auguran y pregonan un aumento en el precio de los libros no saben de lo que hablan.
VIA:Erratas eminentes

miércoles, mayo 24, 2006

Iván Niño LIBRERO


¿Por qué nadie señala, como si no lo hubiesen notado, que el precio fijo nace como una necesidad de proteger a las librerías -entendiéndose que no es su tamaño, sino su naturaleza los que las califica- a partir de que el libro fue precisamente introducido en canales que poco tienen que ver con el libro? ¿No fueron acaso quienes promulgan como panacea el precio fijo quienes crearon el problema al crear un mercado secundario del libro en los canales no tradicionales? Si el caso fuese evaluar el mercado editorial mexicano, habría que señalar que dicho mercado está practicamente dominado por grandes superficies de hipermercados y que incluso las cadenas son minúsculas comparadas con esos canales. Parece interesante que siempre se señala a las cadenas de librerías como los grandes monstruos del negocio y nadie pone en tela de juicio el hecho de que existe una significativa problemática en torno al mercadeo del libro a través de esos canales secundarios o no tradicionales (farmacias, hipermercados, etc.) en los que el libro es mercancía de cuarta y tienen por política de precios (y no por promoción, que es muy diferente) descuentos como los citados; pero nadie señala que los que venden a esas grandes superficies, en detrimento de las librerías, son las editoriales y distribuidoras y parece más bien que "la culpa" también la tienen las cadenas.
Tampoco, veo que nadie se cuestione que hayan ocasiones en las cuales, algunas librerías coloquen precios mayores a los sugeridos por un proveedor con la finalidad de otorgar un descuento ficticio a los lectores, es decir: aquí el tema no parece ser que el libro se convierta en un bien inalcanzable para un grueso de la población y que persista la lamentable percepción de que sólo pueden leer los de alto poder adquisitivo. Aquí, parece mentira, el tema no es la piratería, que afecta a todas las librerías, independientemente de su tamaño, ni ningún otro problema en común; aquí el tema es observar qué pasa afuera, qué hicieron afuera, qué hizo el otro; aquí el tema parece ser "el negocio que otros hacen y yo no" y nadie parece atender al factor más importante de nuestra naturaleza: ¡el lector! que es el gran beneficiado o el más perjudicado de acuerdo a las conductas del mercado.
Y por último quisiera aclarar que para todas las cadenas de librerías de Venezuela el libro es el rubro principal y dedican el grueso de sus superficies a su exhibición y ventas, por lo que seguir tratando de equipararlas a los canales no tradicionales, es una absurda ironía. A las cosas hay que llamarlas por su nombre y dejar los eufemismos.

Iván Niño, Gerente de Compras de la Cadena Nacho
(Apreciado Roger, te aclaro algo muy importante, mi opinión no la hice a nombre de la empresa en la que trabajo, así que a pesar del cargo que en ella desempeño, mis opiniones no son necesariamente las de la empresa, esto sólo a manera de aclaratoria.)

martes, mayo 23, 2006

LA BLOGOSFERA HISPANA. PIONEROS DE LA CULTURA DIGITAL



José Manuel Cerezo.

El objetivo del libro es obtener y transmitir una visión pormenorizada de todos los campos y ámbitos posibles que abarca la realidad de la blogosfera hispana, contados desde la propia experiencia de sus principales protagonistas (J. Cervera, A. Estalella, F. Tricas, J. Merelo, V. R. Ruiz, G. Ferreres, F. Garrido, J. A. del Moral, J. Varela, J. Zafra, I. Escolar, R. Chamorro, F. Polo, E. Dans, H. Casciari, J.A. Gelado, V. Partal y A. Fumero).

Sobre este fenómeno se han publicado algunos libros, sin embargo, según el director de la edición, José Manuel Cerezo “es el libro sobre blogs en el que participan más blogueros, el que abarca más puntos de vista sobre el fenómeno, el que aporta más datos y el primero en tratar el fenómeno del podcasting”. “Hemos querido hacer un libro completo, sin perder el rigor académico que nos caracteriza pero con la frescura y el tono divulgativo de este fenómeno que es la blogosfera hispana”.

Descargar libro en formato digital PDF

lunes, mayo 22, 2006

CARLOS SANCHEZ LOZANO


Para tus fans, querido Roger, estas palabras sobre la escritura.Creo que uno de los problema de incomunicación más fuertes entre hombres y mujeres (y todas las variedades de combinaciones) radica en que no podemos decir por escrito lo que sentimos. Escribir es un proceso complejo -cognitivo, linguístico, pero también emocional y estético- que exige un adiestramiento de años. Encontrar las palabras precisas, saberlas poner en el orden que se requiere en las oraciones, meditar si tocarán algo del lector o lectora que se halla al otro lado. Pero el sistema escolar no ha logrado -o si lo hace es con muchas dificultades- enseñar a escribir. Escribir lo he aprendido con las mujeres a quienes he amado. Qué más premio a la entrega de su amor que esa cuidadosa educación con que me guiaron en la tormenta del lenguaje y evitaron el naufragio de la retórica o de las palabras huecas, la "moneda falsa" de la hablaba el poeta Aurelio Arturo. Toda palabra de amor es roja para una mujer. Ellas lavan tu escritura y la tinta con que te corrigen es savia de luna. Solo el eros de la escritura es una forma libre y honesta de apropiación del mundo, del otro que está más allá de donde surgen estas líneas...

CARLOS SÁNCHEZ LOZANO


Primeras Páginas


"Es un intento de ofrecer de manera clasificada y totalmente gratuita, una parte de un importante fondo cultural dentro de la total legalidad y respeto hacia los derechos de autor. Considera que cada capítulo o conjunto de páginas que publica de manera gratuita es como una canción dentro de un disco o un cuadro dentro de una exposición.
Primeras páginas es, a la vez, una plataforma de difusión para las editoriales que deseen promocionar cualquiera de los títulos que estén a la venta en casadellibro.com. Para ello sólo tienen que enviarnos las primeras páginas que deseen publicar gratuitamente en formato pdf o Word así como la ficha del título si la que está en nuestra base de datos de casadellibro.com resultase incompleta.
Los capítulos podrás leerlos íntegramente online o descargarlos en formato Acrobat PDF para imprimirlos o leerlos posteriormente
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Facilitar la construcción de una opinión y decisión de compra sobre un título al permitir leer algo más que los índices y cubiertas.
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Transmitir la preocupación y compromiso de Casadellibro.com con el incentivo de la literatura, sus autores y sus lectores.
Crear un foro de opinión de cada título que permita aportar las ideas de cada lector hasta construir una crítica construida por un amplio conjunto de individuos siendo, por tanto, más enriquecedora y objetiva".
Será posible en nuestro micro circulo( Dante) editorial, tener acceso a un plan sino igual, por lo menos cercano a esto...ya lo hemos visto en Colombia y México ...seguramente los autores y lectores agradecerán poder tener decisión de compra sobre un título al permitirles leer algo más que los índices y las cubiertas, sobre todo cuando los comentarios siempre son exageradamente halagadores por muy malo que el libro sea.

Metáforas que nos piensan. Sobre ciencia, democracia y otras poderosas ficciones



De Enmanuel Lizcano.
Emmánuel Lizcano, matemático, filósofo, sociólogo y otras cosas que no me sé, es uno de nuestros intelectuales más brillantes y específicos (no especial, específico: traduzcan). Fue uno de los primeros (aquí se habla del mundo, jefe) que empezaron a estudiar la ideología oculta en nuestras matemáticas y a comparar con otras matemáticas, como el álgebra de la antigua China. El producto fue un libro de referencia bastante universal titulado ‘Imaginario colectivo y creación matemática’ (Gedisa, 1993). Lo del Imaginario le ha traído de acá para allá desde entonces, como demuestra el libro compilatorio que ahora publica: ‘Metáforas que nos piensan. Sobre ciencia, democracia y otras poderosas ficciones".
Vía La petite Claudine

domingo, mayo 21, 2006

Malditos, heterodoxos y alucinados


Malditos, heterodoxos y alucinados
JAVIER MEMBA

Louis-Ferdinand Céline (I)
Howard Phillips Lovecraft (II)
Jean Genet (III)
Yukio Mishima (IV)
Emilio Carrere (V)
Boris Vian (VI)
Algernon Blackwood (VII)
Alejandro Sawa (VIII)
François Villon (IX)
Neal Cassady (X)
Julio Verne (XI)
Arthur Machen (XII)
Marqués de Sade (XIII)
Rutebeuf (XIV)
Leopoldo María Panero (XV)
Malcolm Lowry (XVI)
Guy de Maupassant (XVII)
Eduardo Haro Ibars (XVIII)
Remigio Vega Armentero (XIX)
Andrés Carranque de Ríos (XX)
Cecco Angiolieri (XXI)
Arthur Rimbaud (XXII)
Hölderlin (XXIII)
Antonin Artaud (XXIV)
Robert Ervin Howard (XXV)
Luis Cernuda (XXVI)
Philip K. Dick (XXVII)
August Strindberg (XXVIII)
Pierre Drieu La Rochelle (XXIX)
Edgar Allan Poe (XXX)
Charles Baudelaire (XXXI)
Alfred Jarry (XXXII)
Paul Verlaine (XXXIII)
William S. Burroughs (XXXIV)
Joseph-Pétrus Borel (XXXV)
Horacio Quiroga (XXXVI)
Bram Stoker (XXXVII)
Julio Herrera y Reissig (XXXVIII)
Carson McCullers (XXXIX)
H.P. Blavatsky (XL)
Anne Radcliffe (XLI)
John Polidori (XLII)
Percy Bysshe Shelley (XLIII)
Raymond Radiguet (XLIV)
Djuna Barnes (XLV)
Chester Himes (XLVI)
Anaïs Nin (XLVII)
Flannery O'Connor (XLVIII)
Hunter Stockton Thompson (XLIX)
Jaime Gil de Biedma(L)
William Hope Hodgson (LI)
Maurice Sachs (LII)
Sheridan Le Fanu (LIII)
Charles Robert Maturin (LIV)
Mary Wollstoncraft Shelley (LV)
André Breton (LVI)
Kurt Siodmak (LVII)
Blaise Cendrards (LVIII)
H. G. Wells (LIX)
Jean Cocteau (LX)
Pierre Boulle (LXI)
Jack London (LXII)
Oscar Wilde (LXIII)
Francis Scott Fitzgerald (LXIV)
Charles Bukowski (LXV)
William Gibson (LXVI)
Thomas de Quincey (LXVII)
Dylan Thomas(LXVIII)
Paul Bowles (LXIX)
Guillaume Apollinaire (LXX)
Aphra Behn (LXXI)
Jan Potocki (LXXII)
Mijail Bakunin (LXXIII)
Samuel Butler(LXXIV)
Leo Ferré (y LXXV)

Y por favor: lean lo que lean, no lo intenten en casa. Ser maldito es cosa de profesionales.

sábado, mayo 20, 2006

viernes, mayo 19, 2006

NOSOYPIRATA.com



Manifiesto nosoypirata.com
NOSOYPIRATA.com es una plataforma alternativa y sin ánimo de lucro que trata, desde la legalidad, desmitificar la piratería en la red. Así mismo pretende dar a conocer nuestros derechos y obligaciones como internautas y ciudadanos, de una manera amena y cercana.
Desde NOSOYPIRATA.com queremos acercar al usuario de a pie una realidad que se desconoce y que nos afecta seriamente como usuarios y consumidores.
Internet está cambiando y son nuevos tiempos para la expansión de las nuevas tecnologías. El acceso a Internet se está fomentando en nuestro país y cada día son más ciudadanos los que tienen acceso a la red de redes. Pero las cosas no están tan claras como parecen. Se intenta criminalizar a los usuarios de las redes de intercambio de ficheros, se imponen canones injustos y se conciencia a la gente de una manera amenazante e incorrecta.
La plataforma NOSOYPIRATA.com pretende crear un apoyo entre todos los internautas que ven injusta esta situación. Mediante la acción desinteresada de todos los usuarios será posible que está realidad cambie, pero para ello es necesario la creación de una plataforma que sirva de punto de referencia para los movimientos y acciones pacíficas que pretenden cambiar el modelo de Internet que se está construyendo.
NOSOYPIRATA.com apoya las licencias libres para la difusión del arte y la cultura. Apoya las Creative Commons como alternativa al actual Copyright. Así como el Software Libre y todas las licencias de libre distribución de éste.
NOSOYPIRATA.com condena la piratería organizada . Así mismo condena las patentes de software que limitan la creación del ser humano y el injusto canon impuesto a los usuarios de ordenadores personales en todo tipo de soporte o conexión a Internet.
Desde ésta plataforma se apuesta por una Internet mejor, por una red libre, donde los derechos de ningún usuario se vean vulnerados. Para ello vemos necesario el informar a la gente con claridad de lo que está ocurriendo.

Antología de Aniversario














Por Dr. Van der Weintraube
Volvería a leer esos libros como volvería a besar ciertas bocas y volvería a cruzar ciertas puertas. A veces al abrirlas, a veces al cerrarlas. Volvería a quedar embelesado de la inmensa experiencia de leer El alma fugitiva de Harold Brodkey, y su tranco pausado, cruce anómalo de Proust y Cheever. Feliz releo a Richard Ford, su díptico de El periodista deportivo y El Día de la Independencia. Volvería a agradecer la existencia de Roberto Bolaño no sólo en las letras chilenas y volvería a quedar baboso con Estrella distante, agobiado con Los detectives salvajes y entre maravillado, confuso y con sobredosis con 2666. No me perdería ni una línea de Leopoldo María Panero, ni el más mínimo verso de Joseph Brodsky. Sin duda compraría de nuevo Libro del desasosiego y volvería a picotearlo como cada noche, biblia del agnóstico, esperanza del desesperanzado. De Saramago todo el pre Nobel, tan bueno, tan arriesgado, tan incierto. De António Lobo Antunes, su par, su rival, su alter ego, lo que pudiera llevarme. De Cormac McCarthy esa enseñanza de la fuerza del mal que es Meridiano de sangre. Y a Philip Roth le leería línea por línea Pastoral americana antes de desternillarme con su delirio en El teatro de Sabbath. La carne de René de Virgilio Piñera y todo lo que de su pluma emane. Otra relectura de Joyce y Kafka y La muerte de Virgilio de Hermann Broch y releer El tiempo recobrado después de la película de Ruiz y abrirme a la literatura nacional después de "Días de campo", del mismo reiterante Raoul Ruiz como lo firman en París. Las antologías de Richard Ford, la de Chéjov el inmenso, la del Cuento Norteamericano, esa joya bibliográfica que costará cinco veces su precio cuando desaparezca de las estanterías. Claudio Magris y El Danubio o Microcosmos. Roberto Calasso y todo lo que ponga negro sobre blanco. Todo Thomas Bernhard, Corrección, esa novela tremenda y perfecta sobre la vida de Wittgenstein y por supuesto la biografía de Wittgenstein de Ray Monk. Los ensayos delirantes y terminales de Paul Virilio y Sobre la televisión de Pierre Bourdieu. Volvería a cruzar el Mar del Norte en un Boeing leyendo Los anillos de Saturno de W.G. Sebald, literatura del futuro. Me inclinaría ante Vila-Matas por París no se acaba nunca. Y ante Mario Bellatin por Flores. Recorrería cada línea de Edmond Jabés (otra vida) y Luis Mateo Díez e Irene Nemirovsky y Javier Marías. Tanto que leí en estos años. Y tantos más que no caben en 425 palabras de dicha.
Dr. Van der Weintraube.

miércoles, mayo 17, 2006

Leer en el baño


Suponemos, quizás que a Roger la "lectura en la cama" le ha servido de acicate para explorar nuevos espacios de lectura. Así llegamos a través de su blog a este nuevo espacio de lectura que, no nos engañemos, casi todos por no decir todos los lectores hemos usado.
Es posible, incluso, que algunos no lectores también lo hayan hecho, pero ese atisbo de desnudez y de cierta invasión de la intimidad les haya hecho decir que no leen cuando, en más de una ocasión, habrán ido acompañados del objeto lector a la taza.
Existen, incluso, amén del cesto que muchos usan, algunos artilugios con pinta de revistero-estante permanente que pueden ser de interés.
Vía Art-Mediation
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Vía. http://convalor.blogia.com/
Te robe la foto.....querido amigo...y gracias

ANGEL GARCIA - LIBRERO

" Mi lectura favorita en el retrete son los catálogos editoriales. Recomiendo a todo librero que ejercite la memoria de esta forma. Es una sensación realmente refrescante, digo, para la memoria. En mi baño siempre hay un buen arsenal de ellos, al menos hasta que llega la señora que limpia y me los devuelve a la repisa de la sala donde están los demás"

martes, mayo 16, 2006

LA LECTURA EN EL RETRETE : Henry Miller


"yo leo en el baño a mucha honra. Ahorita estoy fajado con Los mares del sur, de Manuel Vásquez Montalbán, y debo decir que que ese libro de capítulos cortos es perfecto para esos menesteres fisiológicos".
ROBERTO ECHETO

Henry Miller«Los libros en mi vida»

"Por lo que he podido establecer mediante conversaciones con amigos íntimos, la mayoría de las lecturas que se hacen en el retrete es lectura inútil. Los periódicos, las revistas gráficas, los folletines, las novelas policíacas y de aventuras, y todos los cabos sueltos de la literatura, es lo que la gente lleva al baño para leer. Algunos, según me dicen, tienen estantes con libros en el cuarto de baño. Su material de lectura los espera, por así decirlo, como los espera en el consultorio del dentista. Es sorprendente la avidez con que la gente examina el «material de lectura», según se le llama, que encuentra en grandes pilas en las salas de espera de los profesionales. ¿Será para distraer la mente de la dolorosa prueba que los aguarda? Mis limitadas observaciones me indican que estos individuos ya han absorbido más de lo que les corresponde en cuanto a los «acontecimientos de actualidad»: guerra, accidentes, más guerra, desastres, guerra otra vez, homicidios, más guerra, suicidios, guerra de nuevo, asaltos de bancos, nuevamente guerra y más guerra, fría y caliente. No cabe duda de que son los mismos individuos que tienen la radio funcionando prácticamente todo el día y la noche, que van al cine con la máxima frecuencia posible —donde reciben más noticias frescas, más «acontecimientos de actualidad»— y que compran televisores para sus hijos. ¡Todo para estar informados! ¿Pero saben algo que realmente valga la pena saber sobre estos acontecimientos de tremenda importancia que conmueven al mundo?
La gente podrá insistir en que devora los diarios o pega las orejas a la radio (a veces las dos al mismo tiempo) para mantenerse al corriente de las actividades del mundo, pero es pura ilusión. Lo cierto es que apenas estos tristes individuos no están activos, no están ocupados, adquieren noción de un siniestro y doloroso vacío dentro de sí mismos. Francamente no importa con qué papilla se harten, lo importante es no ponerse cara a cara frente a sí mismos. Meditar sobre el problema del día, o siquiera sobre los problemas personales, es lo último que el individuo normal quiere hacer.
Incluso en el retrete, donde uno creería innecesario hacer algo, pensar algo, donde por lo menos una vez al día uno se encuentra a solas consigo mismo y todo lo que suceda sucede automáticamente, hasta este momento de gloria, porque es en realidad un tipo de gloria menor, debe ser interrumpido mediante la concentración en el material impreso. Creo que cada cual tiene su tipo de lectura preferida para la intimidad del excusado. Algunos navegan por largas novelas; otros, en cambio, sólo leen la hojarasca más superficial. Algunos, no cabe la menor duda, simplemente vuelven las páginas y sueñan. ¿Cómo son los sueños que sueñan?, nos preguntamos. ¿De qué se tiñen sus sueños?
Hay madres que nos dirán que sólo en la toilette tienen oportunidad de leer. ¡Pobres madres! La vida es realmente dura para vosotras en estos tiempos. Sin embargo, comparadas con las madres de cincuenta años atrás, vosotras tenéis más oportunidad para desarrollaros a vosotras mismas. En vuestro completo arsenal de dispositivos que economizan trabajo tenéis lo que ni siquiera las emperatrices de la antigüedad poseyeron. Si al adquirir todos esos artefactos queríais realmente ahorrar «tiempo», entonces habéis sido cruelmente engañadas"........

"Si todo momento de la vida es tan precioso para ti, si insistes en razonar para tus adentros que el tiempo que pierdes todos los días en el retrete no es despreciable —algunas personas prefieren llamarlo «W.C.» o el «John»— entonces, cuando tomes tu material de lectura preferido pregúntate: «¿Necesito esto? ¿Por qué?» (Los fumadores muchas veces lo hacen cuando tratan de quitarse del vicio y lo mismo hacen los alcohólicos. Es una estratagema que no debe desdeñarse.) Supongamos —¡y ya es suponer mucho!— que eres una persona que solamente lee en el excusado «la mejor literatura del mundo». Aun así, sostengo que te valdrá la pena preguntarte: «¿Necesito esto?». Supongamos que te resistieras a leer La Divina Comedia. Supongamos que en vez de leer este gran clásico medites sobre lo que has leído sobre él o lo que has oído decir de él. Eso produciría una ligera mejoría. Mejor todavía, sin embargo, sería no meditar sobre literatura en absoluto sino simplemente mantener la mente tan abierta como el intestino. Si por fuerza tienes que hacer algo, ¿por qué no ofreces una silenciosa oración al Creador, una oración de agradecimiento porque tus intestinos todavía funcionan? ¡Imagínate cuál sería tu situación si se paralizaran! Poco tiempo lleva ofrecer una oración de este tipo y, además, ofrece la ventaja de poder sacar al Dante a la luz del sol, donde podrás comulgar con él en términos más iguales. Tengo la certeza de que ningún escritor, ni siquiera muerto, se sentiría halagado si alguien asociara su obra con el sistema de cloacas. Ni siquiera las obras escatológicas se gozan al máximo en el excusado. Habría que ser un auténtico coprófilo para explotar al máximo una situación así"..

Capítulo XIII

Si quieren leerlo completo con gusto lo envío por :michelena@ficcionbrevelibros.com

lunes, mayo 15, 2006

Tractatus de la lectura en el baño



Posiblemente el cuarto de baño y el asiento del Metro sean los lugares donde más se difunde la cultura, muy por encima de colegios, bibliotecas o incluso librerías. Tanto el momento como el lugar son los más apropiados para ello, al desarrollarse en ellos actividades básicamente pasivas y en las que el individuo poco o nada puede aportar, salvo dejando trabajar en un caso a la Naturaleza y en el otro a la empresa municipal de transportes correspondiente. Dado que en España sólo existe Metro en contadísimas localidades, habrá que asumir que en el conjunto del país es el excusado el sitio preferente para el enriquecimiento intelectual de la persona.
Hay quien dice que eso de leer en el baño está mal visto, que queda poco elegante dejar periódicos o revistas en el aseo y otras barbaridades por el estilo. Sobre quien tales cosas afirma podríamos decir sin miedo a equivocarnos que, o bien no ha leído en su vida (más allá de “Mi Primera Cartilla” y porque era obligatorio), o bien ha alcanzado ese punto de esnobismo por el cuál es incapaz de reconocer que por sus intestinos sale lo mismo que por los de los demás; en cualquier caso, un sinsustancia. Pues no hay ocupación más serena ni más productiva que el hecho de sustituir el elemento material que devolvemos a mamá Natura por otro de tipo intelectual, etéreo si se prefiere, que nos enriquece mucho más aunque luego pueda ser causante… de otro tipo de diarreas. La lectura en el baño, junto con sacarse las pelusillas del ombligo y gritar “¡Gol!” a pleno pulmón aunque no nos guste el fútbol, es una de esas tareas que producen una satisfacción tan honda que es imposible de describir en estas breves líneas.......
LEER MAS EN ......

Que se puede hacer en la cama....



Después de los comentarios de Kareta y de EnigmasExpress /Gandica .....se me abre una duda..donde te gusta leer ..yo la cama la prefiero para otros placeres

Donde prefieres leer


Leer en la cama

Al hablar de placeres, Manguel recuerda uno especial: la lectura en la cama. La idea de leer acostado, sugiere el escritor, es un acto “egocéntrico, estático, libre de las convenciones sociales…”. Un acto que, por tener lugar entre las sábanas, en el reino de la lascivia y la pereza pecaminosa, participa de la emoción de las cosas prohibidas. Recuerda el escritor una ilustración del siglo XV en un libro de horas que muestra a Santa Ana, la madre de la Virgen, sentada en la cama concentrada en la lectura de un libro e ignorando al niño que le muestra la comadrona. En un manuscrito del siglo XVIII se ve a un monje arropado entre mantas leyendo en una fría noche de invierno. Proust escribía y leía sentado en la cama. La escritora francesa Colette encontraba refugio en la cama por la noche para sus lecturas prohibidas. Edith Warton, la novelista estadounidense, llegó a sentir el dormitorio como su único refugio, donde podía escribir y leer a sus annchas. “Yo también lo hacía en la cama”, confiesa Manguel, “en la larga sucesión de camas en las que pasé las noches de mi infancia….La combinación de cama y libro me proporcionaba una suerte de hogar al que sabía que podía volver noche tras noche” (Julia Luzán; Leer es la vida; El País Semanal 17/12/05; pag. 104)Ahora vía Innova, llegamos a Bedbooks, donde se nos presenta un nuevo formato para la posición horizontal.
¡Buenos sueños!
Etiquetas: , , , Gracias a convalor.......

domingo, mayo 14, 2006

El vendedor de libros

Por Arturo Pérez-Reverte

El primer día que lo vi - a principios de los años setenta- me quedé asombrado por su mercancía y su aspecto: un fulano cargado de libros, deambulando como un buhonero por la enloquecida redacción de "Pueblo", entre redactores apresurados, jefes de sección al borde del infarto, correctores, linotipistas, fotógrafos, enviados especiales regresando de Oriente Medio, reporteros de sucesos con la foto - robada con el marco a la viuda- del sereno muerto la noche anterior, actores de cine buscándose la vida, flamencas, toreros, putas, alcohólicos relativamente anónimos, burlangas que palmaban la nómina en una noche, y toda, en fin, la fauna estrafalaria que en aquellos tiempos se movía por el legendario edificio de la calle Huertas de Madrid.El librero ambulante se llamaba José Bustillo, y se ganaba la vida por las redacciones de los diarios, las radios y la televisión. Era un tipo sesentón, simpático y vivaz, que tenía el pelo blanco ligeramente rizado, usaba lentes y vestía muy correcto, con chaqueta y corbata. Aparecía por el periódico el día de cobro, con montones de libros que subía desde su coche, aparcado en la puerta. El coche era una verdadera librería móvil que incluía desde las últimas novedades hasta clásicos, colecciones de lujo e incluso libros de texto. Y su sistema de venta era arriesgado, pero funcionaba. Vendía a crédito, bajo palabra, y cada mes se le satisfacía, según las posibilidades de cada cual, la cuota adecuada. Apenas le puse la vista encima, me apunté al sistema. Tras un breve análisis de mi limitada economía veinteañera, acordamos tres mil pesetas al mes: la novena parte de mis ingresos de entonces. Y durante catorce o quince años, hasta su muerte, cumplimos como caballeros. Yo aboné mis deudas mensuales puntualmente, y él, a cambio, fue llenando los estantes de mi casa y mi mochila de reportero con libros maravillosos.Aún siguen junto a mí cuando escribo estas líneas, treinta años después: el Casares y el María Moliner, los tres volúmenes del vocabulario de Lope de Vega editados por la Academia, el valioso caudal biográfico de Emil Ludwig y de André Maurois, las obras completas de Stendhal, Goethe, Tolstoi y Dostoievski en Aguilar, y las de Thomas Mann y Proust en Plaza y Janés, e innumerables libros de Austral, Alianza o la Biblioteca de Autores Españoles. También fue él quien me proporcionó los primeros volúmenes - Herodoto, Jenofonte, Eurípides- de la Biblioteca Clásica Gredos, de la que, tres décadas después, otro librero amigo, Antonio Méndez, acaba de enviarme el número 345: volumen VI de los discursos de Cicerón.A José Bustillo debo también la primera pieza de la que, con el tiempo, se convertiría en densa bibliografía histórica del siglo XVII, base documental de las aventuras del capitán Alatriste: los siete amenísimos volúmenes de Deleyto y Piñuela sobre la España de Felipe IV. Sin olvidar la deuda que tengo a medias con Bustillo y con un querido compañero de entonces, el periodista José Ramón Zabala, quienes, durante una charla nocturna en torno a tres tazas de café, a la hora de cierre de la edición de provincias, me descubrieron, vía El jugador de ajedrez, a un novelista y biógrafo para mí desconocido, pero que sería decisivo en mi vida y en mi biblioteca: el Stefan Zweig de las obras completas encuadernadas en cuero verde por la editorial Juventud, autor entonces ninguneado por la crítica literaria española y al que, tras la espléndida rehabilitación hecha por la editorial Acantilado, los mismos que entonces lo despreciaban - la única literatura seria eran Faulkner y Joyce, sostenía esa panda de gilipollas- ensalzan ahora sin ningún rubor, como si Zweig y ellos se tutearan de toda la vida.No recuerdo el año en que murió el vendedor de libros. Fue a finales de los ochenta. Lo que sí recuerdo es que su viuda llamó por teléfono para decirme que en las notas de su marido quedaba pendiente un pago mío, el último, de cinco mil pesetas. Acudí de inmediato a la pequeña tienda familiar que tenían junto a la plaza del Callao y satisfice mi deuda económica. La otra, a la que intento hacer justicia tecleando estas líneas, no podré satisfacerla nunca. Los libros que he escrito existen, en parte, también gracias a José Bustillo. Y me gusta pensar que tal vez se habría sentido orgulloso llevándolos en el abollado maletero de su coche, paseándolos por las redacciones de los periódicos donde con tanta nobleza se ganaba la vida."La Nación", de Buenos Aires/GDA

jueves, mayo 11, 2006

Retos del sector. Vicente Carballido



Estupenda información recoge diariamente..Txetxu Barandiarán buen amigo y excelente profesor, además si consultan su blog http://convalor.blogia.com. se darán un banquete.
Recoge el día de hoy: Retos del sector. Vicente Carballido.
Me pregunto si Ángel García ( librería Monte Ávila), Javier Marichal ( distribuidora y librería estudios) Pedro Pérez ( librería Macondo) y Andrés B. ( librería Noctua) Libreros de profesión y oficio sienten que avanza la profesión en Venezuela.


LIBREROS: Este negocio, como el de editor, es para profesionales. No puede acometerse la aventura de librero como el entretenimiento de la amante, del menos dotado y trabajador de la familia. Profesionales, pues, que se tienen que batir el cuero en un mercado abierto y competitivo, del mismo modo que el estanquero o el restaurador de la tienda de al lado: pelear con los proveedores, definir las líneas de su negocio, conocer la potencial clientela según las características y ubicación de su establecimiento, arriesgar en una cierta apuesta de especialización de su oferta (como el restaurador vecino ha decidido dar menú de 9 €, en lugar de ofrecer en carta tres tipos diferentes de caviar), agremiarse en forma muy estricta entre iguales: no dejar que sus instrumentos de defensa colegial caigan en manos de los grandes y sus connivencias con los editores.

Y...

EDITORES: Dejar el metier en manos de profesionales que, al tiempo, sean personas cultas. No puede aceptarse una gestión de las empresas editoriales exclusivamente basada en criterios resultadistas. El progresivo deterioro de profesiones de imprescindible contribución a la calidad del producto (correctores, ilustradores, maquetistas, lectores, etc.), depauperados por las externalizaciones, la discontinuidad en los encargos, la precarización de sus emolumentos, etc. han propiciado un descenso en la calidad del producto final en aras de lograr un mejor resultado económico “como sea”.

miércoles, mayo 10, 2006

¿La muerte de una librería?




¿Efecto de la llegada del Tsunami de cambio de dirección y del miedo escénico a la Fnac?
Actualización con investigación de campo.
Tras la lectura de la noticia matutina y recabar algo de información suplementaria me he dado una vuelta a la tarde por la Casa del Libro y éstas son mis conclusiones:
1. El ojo engaña.A vaces una imagen vale más que mil palabras. La sensación real es de menos fondo, pero.......resulta que el número de títulos disponibles es sensiblemente superior al de hace un año.
2. Han crecido las pilas en las mesas de novedades, pero..... también es posible encontrar en esas pilas editoriales pequeñas y minoritarias, raras y curiosas. Quizás nos choque que lo aparentemente minoritario y diverso esté en pilas y haberlos haylos en este caso.
3. Sí choca el panel de novedades que a mitad de librería y ocupando toda la pared nos presenta, en este caso, la selección de 11 títulos de los que ¿casualmente? 8 son del grupo Planeta.
4. Todo ello supone un nuevo trasiego de libros, me comentaban que, casi minuto a minuto, asemejándose dicha tarea a la de los "reponedores" en las grandes superficies. Personalmente no me molesta mientras haya siempre alguna persona que sepa de libros dispuesta a atenderme.
5. Quizás son nuevos tiempos y como los que mandan ahora provienen, en parte, de la FNAC estén ya adoptan políticas defensivas atancando con armas parecidas en lo que a libros se refiere.
6. Esperemos que la estética no les haga perder el fondo.
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10/05/2006 10:00 enlace. Tema: La librería

sábado, mayo 06, 2006

La imagen de las librerías caraqueñas


Por:ÁNGEL R. GARCÍA BORGES
LIBRERO


Con una edad menor a veinte o treinta años –solo algunas pocas como Suma o Lectura alcanzan o sobrepasan los cincuenta años de fundadas– las librerías caraqueñas componen un mercado bastante joven y con escasa tradición. De hecho, podría afirmarse que el mercado del libro estácompuesto por empresas que en su mayoría, sean librerías, editoriales, distribuidoras o imprentas, no sobrepasan a una generación. Se evidencia con ello el hecho de que las librerías son sus libreros.
Pero así como la vida de las librerías caraqueñas es efímera como sus dueños, la de los clientes también lo es y por tanto, la imagen que dueños y libreros transmiten desde sus espacios y la que perciben los lectores, ha cambiado notablemente en los últimos años. Por tanto, hacer un recorrido por las librerías caraqueñas en la actualidad, puede significar un paseo por la memoria de estos últimos treinta años y a la vez la oportunidad de visualizar la diversidad de estilos y propuestas en lo referente al manejo de la imagen corporativa de las librerías, o simplemente, manejo de la imagen como preferimos llamarlo.
A diferencia de lo que pueda ocurrir con una marca, un fabricante o una empresa de servicios, las librerías, como puntos de venta propiamente dichos, transmiten una imagen mucho más nítida al establecerse un contacto directo con los clientes. En tal sentido, el manejo o gestión de su imagen, sea cual fuere su orientación o perfil, implica la eficaz utilización del espacio de venta y servicios, el adecuado tratamiento de la relación con los clientes y no menos importante, la irradiación de su propuesta y oferta, mucho más alláde su mercado cautivo más próximo.
La evolución del negocio librero ha transformado no sólo la estructura de la librería sino también, la forma de presentar la oferta y prestar servicios. Desde las viejas librerías de mostrador, en donde la imposibilidad de acceso a los libros por parte del cliente, generaba una brecha a veces insalvable, hasta las librerías de autoservicio con escasa o inexistente asesoría de personal calificado, pasando por las librerías con librero al frente, donde la ausencia de éste echa por tierra toda posibilidad de orientación o la novedosa masificación de la venta de libros, con la consiguiente proliferación de espacios multiproducto que nada tienen que ver con lo que consideramos verdaderas librerías.
Caracas, ciudad que se ha ensanchado y alargado sobrepasando hitos naturales, ha sido testigo del nacimiento y desaparición de librerías emblemáticas que han dejado una profunda huella en sus habitantes. Esos mismos habitantes, lectores o no tan lectores que acuden frenéticos a la creciente multiplicación de centros comerciales, han podido notar, con certeza, el considerable adosamiento de puntos de venta o sucursales de conocidas cadenas de librerías. Y es que, tan necesarias son estas librerías que combinan libros con papeles, tarjetas o juguetes, como aquellas librerías que aun conservan esa tradición del librero al frente.
En lo personal, hacer una evaluación sobre el manejo de la imagen de las librerías caraqueñas, me plantea un gran conflicto que prefiero aclarar a estas alturas. Por un lado, tengo una natural predilección por el segundo tipo de librerías, aquellas donde el librero se fusiona con el nombre de su librería, por decirlo de alguna manera. En segundo término, dejaré de lado aquellos puntos de venta que si bien expenden libros, pueden prescindir de ellos con absoluta facilidad. Me refiero a los establecimientos multiproducto o las pequeñas papelerías de vecindario que lo más cercano que tienen a una librería es su autodenominación como tales. Y para no ser juez y parte, he consultado a lectores, escritores, académicos, periodistas, bibliotecólogos, artistas y buena parte de aquellos que llamamos, ratones de librería. Por tanto, las opiniones que en adelante haré públicas, pertenecen a quienes contestaron a mi llamado.
Comerciar un producto, prestar un servicio, adquirir, vender, en fin, cubrir nuestras necesidades ha cambiado en los últimos cien años. Quiero decir, hemos pasado de acudir a un establecimiento a comprar un producto puro y simple, sin ningún tipo de atractivos, a convertir nuestras compras en un paseo de fin de semana. Los gestores del marketing internacional han sabido esto y moldeado sus propuestas desde hace muchos años. De hecho, se trata de un hecho cultural. Hasta mediados del siglo pasado aproximadamente, la cultura del trabajo y el sacrificio predominó en las sociedades occidentales de tal forma que el marketing se enfocaba en la promoción y venta de artículos que nos facilitaran las labores, tanto del hogar como del sector industrial. Desde los cincuenta hasta hace no muy poco tiempo, el valor del ocio rondaba las mentes de quienes mercadeaban productos para aliviar nuestra carga de trabajo y dejarnos tiempo para divertirnos. Hoy en día, no sólo se sigue bajo ese esquema sino que el esfuerzo está enfocado hacia lacultura del hedonismo y el placer. En tal sentido, no sólo los productos y servicios sino que el propio acto de comprar se han impregnado de ese paradigma. Vender se ha transformado en un espectáculo; comprar, en entretenimiento y placer.
Quien compra libros o acude a una librería por ellos, lo hace, en teoría, para satisfacer tres tipos de necesidades: información, conocimiento y/o entretenimiento. Cualquiera de estas necesidades ha de ser satisfecha en estos tiempos, de manera placentera. Ya no se trata de brindar un servicio adicional como valor agregado, se trata más bien, de crear el espacio apropiado para que esos elementos (servicios) se fundan y así generar una atmósfera lo suficientemente atractiva como para que el comprador o cliente sea motivado a comprar, a volver o simplemente, a permanecer en la librería.
Los resultados de la consulta
Si bien, resulta difícil establecer una medición efectiva sobre la imagen que perciben los lectores caraqueños sobre las librerías de la ciudad, he realizado una consulta cualitativa que tras un ejercicio de ponderación, se tradujo en valores cuantitativos que permiten acercarnos a un perfil general de manera más eficiente. Creo que este ejercicio nos ayuda también a revisar aquellos aspectos intangibles que son difíciles de cuantificar y evaluar.Quienes están al frente de la gestión de las librerías caraqueñas, llámense libreros, gerentes o simplemente, encargados, dueños o no de sus negocios, establecen con sus acciones, omisiones e imprecisiones, una propuesta estética y comercial que genera un impacto en quienes visitan las librerías. Resulta sorprendente que el aspecto más importante y que respalda de alguna forma lo antes dicho, es que la mayoría de los consultados hace énfasis en tres importantes aspectos, uno de ellos, el de mayor importancia según la muestra (25%), es el de la atmósfera del local.
Es evidente que no existen fórmulas para lograr una atmósfera agradable y placentera para todos los que visitan una librería, pero en esta ciudad y exageremos un poco, en este país, el surtido es bastante similar en todas y el escaso conocimiento y regular atención también. Por ello, aquellos espacios que marcan ciertas diferencias, hacen énfasis en aspectos que pudiéramos simplificar como “el montaje del show”. En términos generales, la luz, la temperatura, la limpieza, el orden o desorden, los sonidos o el silencio, los olores, la tranquilidad, la presencia de lugares para sentarse, el aspecto de quienes atienden, en fin, la atmósfera que estos y otros elementos a veces intangibles componen, es mucho más trascendente para quienes buscan no sólo libros sino una experiencia en las librerías.
Pero no todo es espectáculo. Cerca del 45% de los elementos que valoran los lectores caraqueños y que los motivan a elegir una librería en particular, está comprendido por el surtido y la atención y servicio al cliente. El resto de los aspectos como la ubicación, los precios, la distribución del espacio, los horarios y la accesibilidad, los eventos, la tradición, etc., son, al parecer, menos determinantes que los tres primeros.
En cuanto al surtido, destacan las librerías de fondo y aquellas que por sus dimensiones son capaces de albergar gran inventario. La variedad es un atributo importante pero las exclusividades, rarezas y sobre todo, las novedades, son mucho más atractivas para los lectores. Cada librería debería tener claro su perfil. En Caracas, algunas no logran transmitirlo efectivamente o lo transmiten de manera errónea. Sin embargo, existe cierta caracterización de las librerías que permite a lectores conocedores, reconocer cuál de ellas está bien dotada de la especialidad de su gusto. En general, se recurre a la visita de varias para complementar la oferta y realizar la selección.
Pueden existir librerías cuyos libreros suelen poseer un conocimiento casi erudito, pero conocimiento no es sinónimo de atención y la presencia de un buen librero no es igual a buena librería. Los lectores aprecian una buena y esmerada atención, incluso, si aquellos quienes la dispensan no son amplios conocedores de los fondos que venden. Claro está, esta valoración es evidentemente genérica. Clientes bien informados, especialistas en ciertas áreas o profesores universitarios, generalmente son más exigentes al respecto. Las cadenas de librerías por ejemplo, son las menos apreciadas por la ausencia de personal capacitado o mínimamente informado de los fondos que expenden.
Así como existen aspectos cuya importancia es notoria, existen otros elementos que se perciben de forma negativa muy regularmente, entre ellos destacamos, la falta de atención o el escaso conocimiento de quienes atienden, la mezcla de surtido y su distribución, la ubicación geográfica de la librería, sentirse vigilados o que les pidan las bolsas y objetos personales, la ausencia de precios etiquetados en los libros, la generación de una atmósfera comercial o de negocio y no de librería, entre otros.
Muchos lectores han desplazado librerías de sus preferencias por encontrarse alejadas de su circuito habitual o por la inseguridad y dificultades de acceso a los sitios en donde están ubicadas. Sabana Grande, Plaza Venezuela y Chacaito; el centro de Caracas, y la zona del Ateneo y Teresa Carreño en menor medida, han sido dejadas de lado o se toman como segunda opción, luego de indagar en las librerías ubicadas en el este de Caracas o en los centros comerciales.
El tema de los precios es interesante. La mayoría hace referencia negativa a aquellas librerías que no etiquetan sus libros o en las cuales hay que consultarlos en máquinas o al dependiente. Además, ciertas librerías son habitualmente visitadas como referencias en cuanto a surtido pero quienes miden el aspecto monetario con cautela, prefieren buscar luego otras opciones. Estudiantes y profesores son los más afectados al respecto. La distribución del espacio, valga decir, la adecuada relación entre el tamaño del local y la comodidad que ofrece a sus clientes en cuanto a orden, clasificación y señalización, es un aspecto relativamente importante para quienes fueron consultados. No necesariamente el espacio lo determina todo, también es fundamental saber canalizar o conducir al cliente a través de la librería y que sea fácil encontrar y reconocer lo que se busca. El uso del logotipo en la señalización es un elemento poco utilizado en las librerías.
Existen también aquellos aspectos que sólo son mencionados cuando se les encuentra, pero que al parecer, dicha ausencia no determina la falta de preferencia por esas librerías, como lo son el uso adecuado de la Web y el correo electrónico como herramientas de promoción y servicio, y la realización se presentaciones de libros y otros eventos. El primer aspecto sólo es atribuible a Monte Ávila y al apoyo del Grupo Alfa con sus dos librerías Alejandría. De resto, nadie menciona este aspecto o le atribuye valoración alguna a otras librerías. Respecto al segundo, pocas librerías mantienen una constancia en la realización de eventos literarios o de otra índole (presentaciones,charlas, foros, firmas de libros, etc.). Este aspecto está íntimamente relacionado con la ubicación, el espacio y la vocación de quienes dirigen las librerías. Los eventos pueden contribuir al desarrollo de la imagen de la librería pero, como dije anteriormente, existen elementos mucho más contundentes.
En Caracas, librerías como El Buscón, Alejandría II, Monte Ávila y Macondo, y en menor medida, Read Books, Liberarte, Tecniciencia (San Ignacio), son las que mayormente han generado algún tipo de efecto de imagen con sus eventos. Especial referencia haremos a dos librerías cuyo principal argumento es la tradición y la presencia de su librero al frente. Suma y Lectura son, en ambos casos, dos emblemáticas librerías que hoy en día mantienen, a pesar de las carencias notables frente a sus competidoras, visitas frecuentes de quienes encuentran en ellas, atención y cierto reencuentro con el pasado.
Curiosamente, algo que pareciera estar muy ligado al manejo de la imagen, resultó escasamente mencionado en la consulta. Se trata del vitrinismo, escaparatismo o simplemente, el acomodo y presentación de la vitrina externa de las librerías. VDL Books (Sambil), Alejandría II y Monte Ávila fueron las únicas nombradas de manera positiva, mientras que no hubo ningún comentario negativo al respecto. Aquí sin embargo, podría afirmar, a título personal, que salvo Tecniciencia y dos o tres librerías de menor tamaño, hacen verdadero uso o efectiva utilización de dichos espacios. También a Lectura que en su vitrina derecha siempre evidencia propuestas, Alejandría del Paseo Las Mercedes o dos librerías que en sí son sus propias vitrinas: El Buscón y Monte Ávila.
Por otro lado, las coincidentes valoraciones y comentarios de lectores que prefirieron unificar sus opiniones respecto de las dos o tres cadenas de librerías existentes (Tecniciencia, Nacho, Las Novedades), resultan interesantes de comentar. Suele ocurrir salvo en quienes son asiduos a una u otra, se tiende a percibir a ambas como librerías de novedades y no de fondo. Sin ánimo de ser despectivo, la cadena Nacho es identificada como papelería con libros. Las Novedades poco es frecuentada por lectores acuciosos y Tecniciencia es preferida por los buscan libros técnicos, principalmente.
Por último, muchos consultados quisieron hacer referencia especial a ciertos puntos de venta que no son librerías pero que ocupan un lugar especial en sus preferencias. Es el caso del Pasillo de Ingeniería de la UCV y los puestos de libros debajo del Puente de la Avenida Fuerzas Armadas. Es lógico suponer también que están los lectores que no frecuentan las librerías mencionadas y realizan sus compras en librerías de vecindario o en espacios multiproducto (Makro, Locatel, Compumall, etc.) o quienes definitivamente, no visitan librerías pero compran en internet.
Ranking (el orden de las librerías es aleatorio):
Las de mejor ambiente o con mejor atmósfera (Experiencia positiva): Monte Ávila, El Buscón, Noctua, Macondo, Read Books, Entrelibros, Tecniciencia (Galería Prados del Este), VDL Books (Boleita), Estudios.
Mejor Surtido (Variedad, selección, novedades, especialidades, exclusividades, otros soportes, etc.): Alejandría, Noctua, Monte Ávila, El Buscón, Tecniciencia, La Pulpería, FCE, Estudios.
Mejor Atención (Información, conocimiento, recomendaciones, búsqueda de libros, buen trato, etc.): Macondo, Monte Ávila, El Buscón, Lectura, Suma, Noctua, Estudios, Vizcaya, Alejandría, Liberarte, La Gran Pulpería del Libro Venezolano.
Mejor ubicadas (incluye también: accesibilidad, estacionamiento, horario, seguridad, entorno, complementariedad con otras librerías, etc.): Tecniciencia, El Buscón, Alejandría, Entrelibros, Nacho, Monte Ávila.,
Mejores Precios: Macondo, Monte Ávila, FCE, Ludens.
Mejor Distribución del espacio (Diseño, comodidad, tamaño, orden y clasificación de los libros, etc.): Tecniciencia, Monte Ávila, VDL Books, Macondo, Entrelibros, Suma, Read Books, Vizcaya.
Son referencia por sus eventos: El Buscón, Alejandría, Macondo, Monte Ávila, Tecniciencia, Read Books, Liberarte.
Mejor aspecto externo (Incluye la vitrina): VDL Books, Alejandría, Tecniciencia, Monte Ávila.
Librerías con mayor tradición: Suma, Lectura, Ludens.
Librerías con mayor irradiación o promoción en la ciudad (Uso adecuado del correo electrónico): Monte Ávila y Alejandría.Librerías mencionadas por los lectores en la consulta: Alejandría II, Alejandría I, Librería Alemana, Ateneo, El Buscón, Divulgación, Entrelibros Los Palos Grandes, Entrelibros La Lagunita, Estudios, FCE (Plaza Venezuela), Kuai-Mare (Celarg), La France, Lectura, Liberarte, Ludens, Macondo, Monte Ávila, Nacho Sambil, Nacho CCCT, Noctua, Novedades (en general), Pensum, La Gran Pulpería del Libro Venezolano, Read Books, Suma, Tecniciencia CCCT, Tecniciencia Sambil, Tecniciencia Prados del Este, VDL Books Sambil, VDL Books Boleita, Vizcaya, y los libreros del Pasillo de Ingeniería de la UCV, como los del Puente de las Fuerzas Armadas.
ÁNGEL R. GARCÍA BORGES
LIBRERO
libreriama@cantv.net

"Un grupo editorial juzga las ideas por el dinero que ganan"




El autor de La edición sin editores denuncia en su nuevo ensayo que "los grandes grupos editoriales controlan hoy el pensamiento más que nunca"
JUSTO BARRANCO

Al mundo de la edición de libros ya no sólo no le hacen falta editores, como denunciaba André Schiffrin en su anterior ensayo: no le hacen falta ni librerías. La mitad de las ventas en EE.UU. del último ejemplar de las aventuras de Harry Potter se ha realizado en hipermercados. Y pese a la amenaza que este hecho supone para las librerías y para las editoriales independientes, esa no es la mayor de las preocupaciones que expone el editor Schiffrin en su nuevo libro, El control de la palabra (Anagrama/ Pagès Editors): no sólo continúa el proceso de concentración de editoriales, discográficas, productoras de cine y medios de comunicación en grandes conglomerados, sino que, como en el caso de Francia, éstos están controlados por grandes empresas armamentísticas cuyo único cliente es el Estado. Las implicaciones no son pocas. "Los grandes grupos editoriales controlan el pensamiento más que nunca", denunciaba ayer en Barcelona André Schiffrin, que durante dos décadas dirigió la editorial Pantheon Books en EE. UU. Schiffrin recordó que cuando hace seis años apareció su libro La edición sin editores hablaba de la situación en EE.UU. creyendo que eso no podía suceder en Europa. Pero ha sucedido. El editor asegura que en EE.UU. los medios de comunicación han silenciado la realidad de la guerra de Iraq durante los primeros años, y también lo han hecho las editoriales, controladas por grandes grupos mediáticos. Y eso explica lo que ha sucedido. Pero asimismo, tras un tiempo en Francia, donde su padre fundó hace décadas la Biblioteca de La Pléiade, constata que "se ha convertido en el único país del mundo en el que sus esenciales órganos de prensa están en manos de vendedores de armas": los grupos armamentísticos Lagardère y Dassault controlan Le Figaro, Paris Match, Marie-Claire, Larousse, Salvat o Lire, y poseen entre los dos el 70% de la prensa francesa y buena parte del mundo editorial. Y sólo tienen un cliente, el Estado, con lo que los políticos pueden buscar congraciarse con la prensa comprando armas. Schiffrin apuesta por el precio único del libro para que las grandes superficies no quiten ventas a las librerías tradicionales, que así pueden mantener libros que venden menos. Y rechaza la posibilidad de que las editoriales y los medios de comunicación alcancen las rentabilidades del 15% y el 20% que exigen los fondos de inversión. Para evitar la situación propone aplicar las leyes antimonopolio como a otros sectores, crear cooperativas de lectores o editoriales sin ánimo de lucro como la suya actual, The New Press. Porque, concluye, "en los grandes grupos editoriales las ideas se juzgan por el dinero que ganan. Y las ideas son tan importantes como el dinero que puedan generar".

La Vanguardia........

miércoles, mayo 03, 2006

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