Cómo sobrevivir a una historia de Lovecraft


Once consejos para salir bien parado de situaciones típicas de los relatos del maestro de Providence.



En el caso extremo de que viva en la casa de sus antepasados y se dedique a adorar a entidades primordiales, lo único que puede hacer ya es sacarse un seguro de vida, una nota al juez y despedirse de sus allegados. Lo que viene después se intuye...


Si hereda la casa de algún familiar con mala fama, ni se le ocurra pasarse por allí. Búsquese un pasante y véndala rápido, aunque sea por 4 duros.


Si encuentra las notas de algún tío suyo que ha estado investigando cultos antiguos, quémelas.
No lleve un diario. Al final siempre se escribe algún suceso ignominado...


Nunca veranee en pequeñas localidades costeras. Mejor a la montaña. Y si oye rumores sobre insectos gigantes que merodean por las colinas, márchese lo antes posible.


Evite los siguientes lugares:Nueva Inglaterra, Ponapé, mesetas centrales de Asia, Antártida y bibliotecas universitarias.


Escoja profesiones seguras, como carnicero, camarero, albañil o prospector de petróleo.


Ni se le ocurra comprar libros en viejas tiendas, sobre todo si están encuadernados en piel y el librero se los da por una miseria. Mejor limítese a comprar en el kiosko de la esquina El País, el Marca o novelas de Corín Tellado.


Rompa con sus amistades si son profesores universitarios o artistas excéntricos (léase barrenados*).


Si es usted escritor y ha viajado hasta N. Y. buscando inspiración, se sabe de sobra que le parecerá una ciudad afeada y llena de inmigrantes. Para prevenir estos casos:


Nunca pasee de noche por los barrios antiguos.


Si se encuentra con un extraño embozado en una capa y le dice que lo siga si quiere encontrar la antigua ciudad, escaquéese como pueda, desde que tiene prisa, que ir al excusado o su madre no le deja hablar con desconocidos.


La mejor opción es volver a su ciudad y hacerse cronista deportivo en el diario local.
Si vive en un antiguo edificio, márchese en estos 3 casos:


Que en el piso de arriba viva un violinista mudo que le embriague con su música.


Ídem con un científico si de su piso sale un sospechoso olor a amoniaco.


Que en su cuarto haya vivido una bruja y se le aparezca en sueños.





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