sábado, octubre 28, 2006

De best-sellers y fenómenos de masas

Posted by Picasa

El lema “Talento en lugar de genio” (que implica “Oficio en lugar de audacia” y “Artesanía industrial en lugar de artistas libres”) sigue dominando y resulta especialmente notorio en la industria editorial. En ésta, la denominación best-seller ya no es suficiente para llamar la atención colectiva: existen demasiados libros que pueden llenar ese equívoco rubro y los lectores han aprendido, por la vía del desencanto, que vender millones de ejemplares o estar traducido a veinte lenguas no garantiza nada. Por tanto, la industria editorial pasa al siguiente estadio: convertir a un libro en “fenómeno de masas”. Uno de estos fenómenos fue Paulo Coelho; otro, El código Da Vinci de Dan Brown, un novelista que curiosamente saltó a la fama sin salir de la oscuridad, puesto que millones de lectores conocen el nombre del libro pero no tantos el del autor; éste siguió siendo “nadie”, a tal grado que en todas partes a su nombre se añade la leyenda “autor de El código Da Vinci”, menos un título de gloria que una explicación equivalente a “ojo, lector, aunque el nombre no te diga nada, no se trata de Nadie sino de Alguien” (ambos términos entendidos, claro está, según los define la propia industria editorial)...

A la pregunta de la reportera “¿Cuál es la fórmula para hacer un best-seller?”, el entrevistado responde: “Fórmulas mágicas no existen. Todo está basado en el esfuerzo, el día a día, la confianza en el producto, que se tengan los agentes que interactúan en el mercado. Y sobre todo la comunicación con los libreros, que a fin de cuentas harán la labor con el lector. A veces te equivocas y no se ve, y otras veces aciertas”. Con base en estas respuestas puede construirse poco a poco un mapa a escala de la industria mercantil de los fenómenos de masas: ante todo basta notar que se habla aquí de productos.La entrevistadora cuestiona: “Todo este frenético mercado comercial, ¿no opaca el sentido literario de las obras?”. Sabaté responde: “Totalmente de acuerdo. Cada vez se editan más y más libros. La cantidad de novedades semanales que hay es impresionante. Las librerías no se dan abasto con este gran volumen de producción. Entonces hoy en día o te la juegas un poco más en hacer una apuesta en firme, es decir, gastar dinero en promoción, publicidad, en los libreros, o realmente vas a dejar tu libro en una vorágine que va a ser complicado que resalte de por sí”...

Ciertos bien intencionados que quieren hablar el lenguaje industrial para criticarlo han inventado el término long-sellers: libros que permanecen más allá de las modas porque los buenos lectores los promocionan de boca en boca. Sin embargo, existe un equívoco en ese término y más bien habría que llamarlos long-givers, puesto que se trata de textos culturales (libro, película, pintura, obra de teatro...) que no “venden” nada: dan, y en el más desnudo acto de dar cumplen todos sus propósitos....

DANIEL GONZÁLEZ DUEÑAS
Confabulario
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