La mujer que amé se ha convertido en un fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones

Las mujeres toman siempre la forma del sueño que las contiene.

Hay días en que pienso que ella ha desaparecido, que se ha extraviado. A veces, el silencio de la noche me trae el eco de sus pasos, que he aprendido a oír, aunque sí que son imperceptibles.

Flotábamos al azar de entorpecidas caricias, lentos en la alcoba melosa, esférica y continua. De vez en cuando alcanzábamos una brizna de realidad, pero aquello duraba muy poco.
Tal vez sea en vano esperarlo, pero yo solicito un desenlace especial para nosotros, a la medida de nuestras almas.


Es necesario aclarar que este texto es un homenaje a Juan José Arreola y está formado por una selección de fragmentos de toda su obra literaria; ninguna palabra que aquí aparece es invención .
Corresponde al curioso lector encontrar la procedencia de cada frase.
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