martes, septiembre 12, 2006

El librero asesino

Posted by Picasa

"¿Qué escritor no ha querido asesinar alguna vez a su editor? Razones no le faltan y los móviles pueden ser diversos: argucias más o menos leoninas en las cláusulas del contrato, dilaciones en la publicación del libro, promesas incumplidas de cara al lanzamiento, poca o nula diligencia en lo pertinente a la divulgación y promoción de la obra, confusas cifras en el debe y haber de las liquidaciones periódicas, autopiratería y quién sabe cuántas otras malas artes justificarían el editorcidio tan temido.

Se argumentará que todo esto es factible, pues la mayoría de los escritores son asesinos en potencia y, además, están cobijados por una impunidad absoluta. Y no nos referimos aquí al tan extendido hábito entre periodistas y políticos de deshonrar y luego asesinar la lengua, sino a motivaciones más directas y específicas. Es comprensible -e incluso plausible-que un escritor desée matar a un crítico. O a todos los críticos...

En cualquier caso, si algo resulta raro es admitir que un editor mate a un autor, a no ser que use las siempre expeditas vías del hambre o la indiferencia. Por otra parte, algunas veces se ha dado el caso de un lector que, con fundadas razones, ha intentado matar a un autor y con algo de suerte ha conseguido su propósito. De todas formas, cosas más extrañas suceden en el mundode la escritura. Por ejemplo, que el segundo libro de Aristóteles sobre la risa mate a quien lo lea, como lo tramó el implacable ciego Jorge de Burgos en la célebre bibliometáfora que forjó Humberto Eco en El nombre de la rosa. O que un traductor se robe la mitad de las propiedades y riquezas que encuentra en una novela y nos ofrezca una mínima parte en la lengua en la que leemos esa historia, como el cuento «El traductor cleptómano» de Deszö Kostolányi. Y abundan muchas otras excentricidades por el estilo. Recordemos el texto que se borra, que se suicida a medida que el autor avanza en su elaboración, el poema «La encina» que aparece en Orlando de Virginia Wolf.

Pero si algo resulta totalmente extraño y paradójico en esa compleja familia que convive en torno al libro, es que alguien tan proverbialmente ecuánime y sensible como el librero se convierta en un asesino. Y no nos referimos a que mate a quienes tan furtiva como reiteradamente expolian los anaqueles de su negocio, sino que extermine metódicamente a sus más fieles y generosos clientes....

LEER MAS EN: El librero asesino de Barcelona por R. H. Moreno Durán
Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails