viernes, julio 07, 2006

Libro que he de leer


Eduardo Casar *

"Soy un humilde gustador de papel: prefiero los tamaños portátiles, los que se pueden leer en el metro, a los que hay que estacionar como si fueran tráilers en los espacios vacantes del escritorio. No entiendo el afán de los llamados libros institucionales que sirven para que pese más el piso y a la hora del temblor los de abajo se extingan más aprisa. Los libros grandes no se pueden leer en la cama, o sí, pero el riesgo es castrarse cuando nos cae de pronto la imperiosa guillotina del sueño.A las plantas hay que hablarles para que crezcan bien y se acomoden; el problema ahí es el idioma: si uno le habla en francés a una agaveácea, la agaveácea se seca; al eucalipto es bueno hablarle en griego, para que el floema, el tejido vascular se le altere. A los libros también hay que hablarles. Hay que tocarlos y pueden llevarse a veces como si fueran amuletos. En ocasiones, pues, salgo de la casa y cargo, por ejemplo, Historias de cronopios y de famas simplemente para saber que lo llevo conmigo: algo de su sentido del humor y el juego se me trasmina por una ósmosis extraña y cambia mi estado de ánimo, o lo mantiene agudo pero estable; es como si el libro liberara su poder connotativo y activara una memoria que estuviera dormitando: sucesos específicos, rostros y conversaciones que sucedieron en la época en la que conocí al libro en cuestión y se fue volviendo parte de mi modo de ser y de moverme. Con un libro de Hanna Arendt uno se siente más inteligente, por poner otro ejemplo."

Eduardo Casar es poeta, profesor y crítico literario

LEER EN: Hoja por Hoja
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