El librero Vollard


"Siempre allí, vivaz y atenta. Ella también, a su manera, era una memoria. Pero una memoria eficaz, ¡no “un montón de basura”! Se le podía preguntar la referencia de un libro agotado, el nombre de un autor olvidado partiendo de fragmentos de un título, o el título exacto de un libro partiendo de un nombre supuesto. Tras algunas búsquedas rápidas, conseguía siempre responder…. Y fui a buscar mi oxígeno a las bibliotecas y librerías. Bibliotecas, grandes y pequeñas librerías en las que entraba cada día, que exploraba una por una, intentando descubrir en cuál me sentiría más a gusto, durante los próximos meses, quizás años."

(Pierre Péju; El librero Vollard; Tropismos, pag. 87-88)

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