LA LECTURA EN EL RETRETE : Henry Miller


"yo leo en el baño a mucha honra. Ahorita estoy fajado con Los mares del sur, de Manuel Vásquez Montalbán, y debo decir que que ese libro de capítulos cortos es perfecto para esos menesteres fisiológicos".
ROBERTO ECHETO

Henry Miller«Los libros en mi vida»

"Por lo que he podido establecer mediante conversaciones con amigos íntimos, la mayoría de las lecturas que se hacen en el retrete es lectura inútil. Los periódicos, las revistas gráficas, los folletines, las novelas policíacas y de aventuras, y todos los cabos sueltos de la literatura, es lo que la gente lleva al baño para leer. Algunos, según me dicen, tienen estantes con libros en el cuarto de baño. Su material de lectura los espera, por así decirlo, como los espera en el consultorio del dentista. Es sorprendente la avidez con que la gente examina el «material de lectura», según se le llama, que encuentra en grandes pilas en las salas de espera de los profesionales. ¿Será para distraer la mente de la dolorosa prueba que los aguarda? Mis limitadas observaciones me indican que estos individuos ya han absorbido más de lo que les corresponde en cuanto a los «acontecimientos de actualidad»: guerra, accidentes, más guerra, desastres, guerra otra vez, homicidios, más guerra, suicidios, guerra de nuevo, asaltos de bancos, nuevamente guerra y más guerra, fría y caliente. No cabe duda de que son los mismos individuos que tienen la radio funcionando prácticamente todo el día y la noche, que van al cine con la máxima frecuencia posible —donde reciben más noticias frescas, más «acontecimientos de actualidad»— y que compran televisores para sus hijos. ¡Todo para estar informados! ¿Pero saben algo que realmente valga la pena saber sobre estos acontecimientos de tremenda importancia que conmueven al mundo?
La gente podrá insistir en que devora los diarios o pega las orejas a la radio (a veces las dos al mismo tiempo) para mantenerse al corriente de las actividades del mundo, pero es pura ilusión. Lo cierto es que apenas estos tristes individuos no están activos, no están ocupados, adquieren noción de un siniestro y doloroso vacío dentro de sí mismos. Francamente no importa con qué papilla se harten, lo importante es no ponerse cara a cara frente a sí mismos. Meditar sobre el problema del día, o siquiera sobre los problemas personales, es lo último que el individuo normal quiere hacer.
Incluso en el retrete, donde uno creería innecesario hacer algo, pensar algo, donde por lo menos una vez al día uno se encuentra a solas consigo mismo y todo lo que suceda sucede automáticamente, hasta este momento de gloria, porque es en realidad un tipo de gloria menor, debe ser interrumpido mediante la concentración en el material impreso. Creo que cada cual tiene su tipo de lectura preferida para la intimidad del excusado. Algunos navegan por largas novelas; otros, en cambio, sólo leen la hojarasca más superficial. Algunos, no cabe la menor duda, simplemente vuelven las páginas y sueñan. ¿Cómo son los sueños que sueñan?, nos preguntamos. ¿De qué se tiñen sus sueños?
Hay madres que nos dirán que sólo en la toilette tienen oportunidad de leer. ¡Pobres madres! La vida es realmente dura para vosotras en estos tiempos. Sin embargo, comparadas con las madres de cincuenta años atrás, vosotras tenéis más oportunidad para desarrollaros a vosotras mismas. En vuestro completo arsenal de dispositivos que economizan trabajo tenéis lo que ni siquiera las emperatrices de la antigüedad poseyeron. Si al adquirir todos esos artefactos queríais realmente ahorrar «tiempo», entonces habéis sido cruelmente engañadas"........

"Si todo momento de la vida es tan precioso para ti, si insistes en razonar para tus adentros que el tiempo que pierdes todos los días en el retrete no es despreciable —algunas personas prefieren llamarlo «W.C.» o el «John»— entonces, cuando tomes tu material de lectura preferido pregúntate: «¿Necesito esto? ¿Por qué?» (Los fumadores muchas veces lo hacen cuando tratan de quitarse del vicio y lo mismo hacen los alcohólicos. Es una estratagema que no debe desdeñarse.) Supongamos —¡y ya es suponer mucho!— que eres una persona que solamente lee en el excusado «la mejor literatura del mundo». Aun así, sostengo que te valdrá la pena preguntarte: «¿Necesito esto?». Supongamos que te resistieras a leer La Divina Comedia. Supongamos que en vez de leer este gran clásico medites sobre lo que has leído sobre él o lo que has oído decir de él. Eso produciría una ligera mejoría. Mejor todavía, sin embargo, sería no meditar sobre literatura en absoluto sino simplemente mantener la mente tan abierta como el intestino. Si por fuerza tienes que hacer algo, ¿por qué no ofreces una silenciosa oración al Creador, una oración de agradecimiento porque tus intestinos todavía funcionan? ¡Imagínate cuál sería tu situación si se paralizaran! Poco tiempo lleva ofrecer una oración de este tipo y, además, ofrece la ventaja de poder sacar al Dante a la luz del sol, donde podrás comulgar con él en términos más iguales. Tengo la certeza de que ningún escritor, ni siquiera muerto, se sentiría halagado si alguien asociara su obra con el sistema de cloacas. Ni siquiera las obras escatológicas se gozan al máximo en el excusado. Habría que ser un auténtico coprófilo para explotar al máximo una situación así"..

Capítulo XIII

Si quieren leerlo completo con gusto lo envío por :michelena@ficcionbrevelibros.com
2 comentarios

Entradas populares