Il dolce far niente


Isabella Giardinetti

"Hay libros que dejan una huella en los ojos del que lee. Cuando leí “Solitario de amor”, de Cristina Peri Rossi, o “Las horas”, de Michael Cunningham, el pequeño mundo de mis ojos se partió en varios pedazos, porque leer es disgregarse, someter al ego a una mutilación beneficiosa. Después, el libro queda en un jardín, debajo de la reposera, y vuelve a su condición de libro, donde cada hoja aplaude a medida que el viento lo lee.
Aquí hay palabras, qué más podría haber. Quisiera construir una imagen y sólo tengo a mano este triste abecedario, es por esto que pinto mi cuerpo. ¿De qué color quieren las piernas? ¿Azul índigo o amarillo pato? Les doy un brochazo de verde que es mi color favorito. Las rodillas tienen pestañas y cejas y una boca que ríe, los pezones, en cambio, se erectan rápidamente ante el contacto de la pintura; es por esto que dibujo amables caracoles con sus cachos a la luna y así rompo la infancia que hartos lunares me ha dejado. Renazco en mis nuevos colores y mis nuevas huellas blanquecinas van en líneas verticales del pie a la cabeza, pasando por el pubis fantasmado."
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