Hoja por Hoja. Suplemento de Libros



Hoja por Hoja. Suplemento de Libros es la única publicación mexicana dedicada exclusivamente a la actualidad editorial. Aparece el primer sábado de cada mes como encarte en diversos diarios de todo el país. Su objetivo es difundir, mediante reseñas, artículos de opinión y reportajes, el estado de las cosas en la arena editorial hispanoamericana, con énfasis en los libros que se publican en México.

Para una muestra de sus estupendos artículos va este...

La lista negra Paco Ignacio Taibo II

He escrito esta lista de literatura negra muchas veces y lo que más me divierte es que va variando al calor de nuevas lecturas y relecturas. La escribí a petición de los que te preguntan sobre los libros que te gustaría llevar a una isla desierta, pero como no pienso hacerlo hasta que no haya un changarrito que venda tabaco, libros y refrescos en el centro de la tan mentada isla, me motivé pensando qué novelas quería que hubiera en la biblioteca del reclusorio si un día voy a dar a la cárcel.1. Desde luego Ojos azules, de Jerome Charyn, para mi gusto, la mejor novela policiaca contemporánea. Usando un policía judío amante del ping pong y el mundo mágico de Nueva York que lo rodea, no le pide nada a García Márquez en esto de la creación de atmósferas.2 y 3. Una novela que cada vez me gusta más, conforme pasan los años tras haberla leído: La puerta de los corceles (Stallion Gate, Los Álamos en la versión española de Planeta), de Martin Cruz Smith. Es una novela excepcional, que cuenta el ambiguo mundo de los creadores de la bomba atómica estadounidense en el desierto de Nuevo México en 1940, las sospechas de infiltración, la mezcla de científicos de países ocupados por el fascismo con generales estadounidenses, y en medio de todo ello, el mundo indígena de la reserva de los indios pueblo. Pero hay otra novela del mismo autor que ha venido conquistándome al paso del tiempo, se trata de La Rosa.4. Un ciego con una pistola, de Chester Himes, la más sorprendente de las historias del Mago de Harlem, quizá porque es por esencia una novela violadora del género y porque no hay nada más absurdo que la realidad según se puede comprobar leyendo. He envidiado durante años sus cojones de producir un final absolutamente abierto.5. Una clásica: La llave de cristal, de Dashiell Hammett, quizá porque se trata de una novela muy cuidada literariamente y porque explora, en medio de un juego de complejizaciones anecdóticas, el mecanismo de la fidelidad entre amigos, un tópico de la novela negra inaugurado por Hammett. Y tuvo que gustarme mucho para que la prefiera a Cosecha roja. 6. Sin ninguna duda, Los mares del sur, de Manuel Vázquez Montalbán, el fundador del género en España. La exploración del síndrome de Gauguin aplicada al neopoliciaco; quizá la mejor descripción del destino anticipado de la España postfranquista, su conversión en un país de cínicos autocomplacientes, nostálgicos y desesperados. 7. De Jean-François Vilar prefiero Los exagerados, un libro sobre la revolución francesa, el eco en el París de hoy de la revolución: una película, un museo de cera y un fotógrafo. Vilar, mal publicado en español, es un autor de culto francamente subterráneo.8. Una legendaria: El largo adiós, mi novela favorita de Raymond Chandler y quizá la más contemporánea de sus obras. La primera en la que logra verdaderamente que el enigma quede absolutamente desplazado y compensado por la melancolía de la búsqueda.9. El caso Banchero del peruano Guillermo Thorndyke, un libro inolvidable, brillante, en el terreno de la novela de “no ficción”. La historia del asesinato de un millonario y por extensión la historia de un turbio y extraño mundo. La demostración de que la realidad produce rompecabezas a los que le faltan piezas. 10 y 11. Dos mexicanas, las novelas fundadoras del género en México, cuyos autores se negaron a presentarlas como tales: Los albañiles, de Vicente Leñero, y Las muertas, de Jorge Ibargüengoitia. No le piden nada a cualquiera de las anteriores, abandone usted su malinchismo. La inteligencia no deja sitio para vocaciones extranjerizantes.12. El espejo de los espías, de John Le Carré. La aparición de los mundos ambiguos. Si algo le quedaba de maniqueismo a la novela negra, Le Carré acabó con él. (Al terminar de escribir esto, dudo. Lo que dije de Le Carré lo pienso fielmente, pero no es ésta la novela que más me atrae de él, es El topo, y no puedo explicar por qué.)13 y 14. Dos novelas negras que vienen directo de la realidad y que muestran la amplitud con la que el género puede verse si uno tiene la mirada cautamente paranoica y normal de un ciudadano de fin del milenio: Recuerdo de la muerte, de Miguel Bonasso, y Luces y sombras, de Joseph Wambaugh. La primera sobre la Escuela de Mecánica de la Armada en la dictadura argentina, la segunda sobre los policías que actuaban en los cañones que hay entre San Diego y Tijuana y lo que allí suele suceder. Literatura de primera.15 y 16. El asesino dentro de mí, de Jim Thompson, y A los caballos los matan, ¿o no?, de Horace McCoy. Dos libros que no envejecerán, de una dureza singular. El mejor hard boiled estadounidense de posguerra.17. La sexta isla, de Daniel Chavarría, un libro para los amantes de las peripecias, el placer de leer una novela río. El reencuentro entre la novela de espionaje y la gran novela de aventuras.18. La oportunidad del chino, de Ross Thomas. El barroco anecdótico, personajes inolvidables. Ross merecía ser latinoamericano honorario. Es lo mejor de la literatura picaresca contemporánea.19. Anónimos a bordo, de Robert Littel. La guerra de Vietnam en versión estadounidense se explica mejor que nunca, desde ese barco donde el absurdo manda.20 y 21. El alegre policía, de Maj Sjöwall y Per Wahlöö. Lo mejor del cotidianismo, quizá sólo equivalente a la obra maestra de Simenon dentro de la serie de Maigret: El hombre de la torre Eiffel.22. La última, pero probablemente la novela policiaca que más me gusta: La mirada del observador, de Marc Behm. Literatura mayor. Un libro inquietante.
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